lunes, 3 de noviembre de 2014

Ave cajón. Cuadernos de Wislawa.

Wislawa amaba el cajón sobre todas las cosas,
poseía cómodas diseñadas
con el propósito de almacenar
toda la artillería de objectos de aplomo
que ella guardaba niña para los hijos del cielo
que nunca vinieron
con el tranvía después del colegio.

Visionaria creó espacios
para el mundo onírico
en que cada sol-feo fluía
para que notas musicales
fuesen musicaja.

He leído su reverso.
He visto en esos espacios rectangulares
caja una de sus debilidades:
los fósiles, la quiromancia, el correo para su hermana,
un viejo libro con la teoría de la evolución,
y un millón de estrellascerilladas.

Hasta escribió un poema,
exaltando al inventor del  cajón
y su supremacía frente (seca jade)
al artesano de la rueda,
al mago del fuego.

Suecia se inspiró en ella. Sin ninguna duda.

¿El cajón o la vida desastre?

Fotos, llaveros, porcelanas, amuletos y colmillos.

Paradoja del destino
Ave Fenix
descansas Wislawa incinerada
en una caja de arce.

Sin la posibilidad que renazcas,
más que con la lectura de tu poesía
como el maestro Ramón Jiménez 
predijo.

Pequeña polaca de palomas
en parques de cajón, caja, cajetilla, cajonera
y el anillo
de tu dedo índice. 

Yo también quiero ser cajón.
 


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