jueves, 4 de septiembre de 2014

Valler.

Encontré el pastillero.

Ilusa que su fuerza
procedía de sus audios
nocturnos.

Pero eran esas pastillas fulanas.
Pasta blanca
peces muertos
comprimidos
en la tubería esófaga
convertido en plancton
sanguíneo.

Astillas.
Supositorios para la boca
que asciende
al helicóptero de su cerebro.

Ilusa de que era superación
y no eran más que los efectos,
secundarios del cortometraje.

Pastillas

y poco más.

(Ese día dejé de amarte)

Lluïsa Lladó.

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