domingo, 28 de septiembre de 2014

Casualidudas.

Y si fuésemos folios en blanco;
hoja de árbol que fue amante de bosque turquesa,
un árbol que tuvo araña y gusano,
un folio clorado
con el incipiente punto
de un bolígrafo azul.

La pieles frutales
con una hendidura.

Si los astros pacen
manchas solares.

Y el cielo se cuartea
con el ozono.

Fragmento de ADN que soy, 
acaso inmortal te creías,
como la mosca sobre la uva,
el moho en el queso,
la pared con un punto negro de insecto.

Y si fuese una hoja
a punto de naufragar
en la trituradora.

II

Morir no molesta,
supongo que uno no siente.

Es dormir sin pesadillas
y preferible el cáncer de un amor que te desprecia.

Todo tiene un porqué,
hasta el verdor del pan cura y mata.

Y si fuese una hoja
a punto de ser cartulina negra.

No importa el erial de esta contienda
creo que estoy en la circunstancia pizarnikándida
con ventanas vestidas stornis;
porque hay muchas formas de fenecer
y una de ellas, le aseguro, que es vivir sin los hijos,

que nadie te cubra con la manta
como el pescado sobre la barriga arena.

Lo único que preocupa
es dónde irán a parar 
todos los poemas del mundo.

Y la risas de los hijos.

¿En una cápsula 
vagando por las galaxias?

Un óvulo y un espermatozoide
que murieron sin cerebro
para dar vida.

¿Dónde los pecados a parar
 de todos los poetas del mundo?

Y las risas de los niños...



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