domingo, 2 de febrero de 2014

PREPOSICIÖN CON JUGADA.

Tiene el amor secreto
una maceta
                  que cuelga
                                  de cada terraza,

escrito a la cara de los flashes urbanistas.

La incertidumbre, de si en alguna ocasión
hubo nidos tras la cara oculta de su luna,

la esperanza cronológica
de que cuando las naranjas exploten jugo
y las playas estén salpicadas de sombrillas-pecas.

Se haya vuelto en un huevo rosa, siempre helado y con palo,
el volumen de este preñado malestar.

Tirar piedras y no obtener respuesta.

Saltar la cuerda y quedar colgada a la brisa.

Aguardo en una caja de profilácticos vacía:
La duda, la fe y el corte de luz de una mirada.

Que esto no dure más de cien años de Márquez.

Que no sea la vida de una estrella de galaxia
sino la de un cabaret en callejón de provincia,

que se termine de limpiar el cenicero
para dar paso a la quema,

que se termine 
                                como las citas 
y el pastel de hojaldre cuando viene tía Hambre.

Saber que los cuerpos pasean pero ya él se ha marchado de viaje,
sí, la arena nunca es la misma en la orilla.

Y reconozco por experiencia
que aunque los estropajos se recambian por el exceso de uso
hoy me ha vuelto a fallar la llave que le da vuelta a su recuerdo.

Odiseas de Homero
en una fachada de enredaderas y loros disecados.

2 comentarios:

  1. Bueno, coincidimos en una cierta estética bloguera. Ya me gustaría parecerme a tí en el nivel poético, en esa facilidad para hilvanar imágenes.
    Abrazos, siempre

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  2. Bienvenido a mi humilde mundo. Me alegro que le guste mi poesía.

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