martes, 25 de febrero de 2014

ILLA DE MEL

I

Ella preguntó
que era lo que más le había dolido
en ese centro de avituallamiento:
atasco de masa humana.

 Él dijo:

- Me robaron los zapatos y la chaqueta,
mientras dormía.
  Y me quedé frío con mi exhaustación descalzo.


       II

Yo que he vivido en esa ciudad,
prime time del colonialismo de naftalina.

He constatado
que en las cajas del súper,
chicos con nucas flácidas
embolsan y llevan la compra
a los coches de alta sociedad.

Los todoterrenos abundan,
y preguntaba por qué la gente
no cogía el bus.

Según mis congéneres
sólo lo hacían los nativos,
al fondo las mujeres
y al principio los hombres.

Estatuas del pasado
en plazoletas,
ensalzando a "Paquito el chocolatero".

Y esos:

Viva la muerte.
Viva la guerra.
Viva el hambre.
Viva el hermano contra el hermano.

Y muda, pensaba,
estoy en siglo XXI
y aquí parece
que el reloj digital
ha perdido sus pilas.

 III

Hombres sentados
en la acera
por una moneda
te asean el auto.

Conviven en el hammam
las tres culturas
pero la melillense costumbrista
de origen beréber
es la más exterminada.

Me sentí extraña
con los propios de mi tierra.

India e Inglaterra
en un botón de nácar.

1 comentario:

  1. He comenzado un repaso a tus últimas entradas sentado ante la pantalla. Lo he acabado de pie, en cierta actitud que ignoro si es de asombro o de alumbramiento. Me complacen ciertas similitudes formales entre nuestros respectivos blogs. Ya quisiera poder alcanzar también tu exhuberancia creativa y tu hondura poética.
    Abrazos, siempre

    ResponderEliminar