Inoportuno
En el momento más crítico de mi existencia
apareció una negra flor que infló
mi coraza de un amor desposeído.
No quiero que nadie dependa del sentimiento
hacia esta reliquia rescatada
del naufragio de Itaca.
Sí, has jugado demasiado a la ruleta rusa
y un tiro certero en tu boca
era inevitable.
Te has enamorado del dolor,
del padecimiento.
Y no puedes permitir la licencia
de un sino grabado a fuego,
porque desconoces en que momento
vas a ser una carga.
Una losa, ¿para quién?
Si esta soledad te envuelve en una telilla
de verdad:
noches boreales y luminosidad invernal.
Nadie imagina el ánimo que me corroe.
Supongo que no quiero que mis hijos sufran.
Supongo que ya no puedo atajar la vía
de los que piensan que soy extraña
o simplemente un fantasma nervioso.
Estoy enferma.
Y es hora de tomar un sendero
como un incendio descontrolado
que contamina el aire
y extermina los bosques.
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