miércoles, 18 de mayo de 2016

El cuco sobre el tejado verde.

Voraz la vida del ánade
que calza zapatos para ayudar 
a las tareas domésticas  del olvido.

La tormenta ha arreciado
y el trueno, no fue más que eso,
una cascada nuez que rompió la nube.

Sé que al otro lado la esperanza
se refugia sobre un sofá y libros imperfectos.
Sé que ella me aguarda
como yo le escribo, 
poemas de tranvías que viajarán a través de los ojos.

Tengo el pétalo sembrado
y pequeñas rimas de amor
que gestan entre los juncos.

Que esta primavera distingue
el sonido del jilguero, y que mis manos abiertas
compiten con cántaros
que oyen cerca de la gente
la obediencia a la ley de los olmos,
para correr entre tus brazos, compañero,
y hacer pañuelos de nuestro pasado,
boca a boca,
jarro a jarro,
una noria que recibe y entrega,
una espera dichosa
notando como la impaciencia del deseo

que me resucita.            



       Los amantes. René Magritte.

4 comentarios:

  1. Salvo un par de pequeñas erratas, en este poema te vas acercando a simbolizar algo común a muchos cuanto más te despegas de la expresión de lo puramente individual. Te animo a seguir ese camino. Felicidades.

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    1. Las he corregido, me dormía mientras lo escribía en la penumbra de la noche, agotada de tanto estudiar y sólo con la luz apaciguada de la pantalla del móvil. Ahora las he visto....Un abrazo y siempre gracias.

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  2. Estar unidos en todo,...desde la esperanza hasta la impaciencia.
    Precioso!!

    Feliz día
    Un abrazo

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  3. Gracias José Manuel. Un abrazo y feliz noche.

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