miércoles, 24 de febrero de 2016

Poema escrito en Italia. (Diciembre 2015)

Tal cual una piel de lenguado,
la envoltura que recubría su cuerpo
en un bar de freiduría.

No sabía, el tiempo que llevaba aguardando,
pero, el clavel del florero, estaba marchito, dentro de un agua
sin peces.

Un súbito mareo,
y el día de inicio de meta
con la ilegible red
de contactos por correspondencia
como la hierba
que siempre olerá
después de la segadora.

Y une indescifrables
esas lunas de panel
que venden el amor y no es más
que un pretexto para ejercer
el canibalismo.

-Come-corazones.
-Devora-sueños.
-Machaca-dientes,

que se atreven
a sonreír a la esperanza.

Una con la voluntad en el teleférico
de alas postizas.

No necesita traficar con su nombre,
ni añadir un perfil
explicando la búsqueda del hombre corona-tartas.

Una se basta, sola.
Sin la  necesidad que le magree
las tetas un desconocido.

El amor.
El amor.
El amor.


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