lunes, 15 de febrero de 2016

Lo suficiente.

He volado.
Volado.
Dentro de pájaros.

Aviones.

En tormentas que agitaban su cuerpo mientras 
esperábamos que el silencio hablara
con los vientos que zarandeaban las maletas metidas en corazones de ropa.

He viajado.

En atmósferas cerradas por la niebla
como si un ángel fumador en la ventanilla
con su humo cegara la esperanza
sintiendo que no te mueves, y sin embargo, vuelas.

Travesías entre azules de imprenta,
en cadencia las apareadas aves migratorias
bajo picos melosos de nieve.

Amanece y trabado tu pecho
escucha la tos, el sonido de un aviso
que pronto aterrizaremos en área.

En la noche, hacia rebaños de nubes
he volado, sin pies ni alas, he volado, cree,
y he sentido el vértigo,
el mareo, 
y he deseado vomitar la pena
dentro de una bolsa.

Conversaciones.
El amor en el asiento 22 C.
El olor metálico del aseo.
Las piernas estiradas en pasillos angostos.

Tú, pasajera, 
descubres que volar para
caídas 

de un rosa.

Una rosa que debe sacar raíz
y ya no puede vivir dentro 
de una cabina.

2 comentarios:

  1. Me he dejado llevar por este vuelo cargado de palabras,... por un momento he dejado de ser yo.

    Feliz día
    Un abrazo

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  2. Gracias José Manuel. Me gusta que visites mi blog.

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