jueves, 4 de febrero de 2016

Ésto no es un poema.

El futuro pertenece a un retroceso de la sociedad que se ha transformado en una devoradora de imágenes.

Es en la población más joven y prueba de ello es compartir aula con una generación de finales de los años noventa. Donde su consumo de imágenes, y estímulos visuales son constantes. Esa fluidez ininterrumpida desconozco que secuelas pueden acontecer. Lo único dentro de mi modesta observación es que la palabra queda relegada a un plano que desembocará en arcaico. A través de la comunicación del píxel, de  la fotografía, de la imagen en movimiento, el cerebro capta un mensaje alejado del lingüístico siendo un idioma propio capaz de ser comprendido en diferentes culturas. La imagen es un medio seguro para la ensoñación, y no me refiero al entretenimiento sino a una ludopatía sensorial que anula áreas del pensamiento obligadas para la libertad del ser humano. Sinceramente el mañana se digitaliza. Y ellos, los jóvenes hacen uso de lo visual de un modo constante. La publicidad al servicio de la política. No hay motivación. Hay estímulos. Y me preocupa porque en el fondo soy una nostálgica y mi educación pertenece a la retórica, a la filosofía, al latín... Ellos engullen impactos visuales que son un nuevo medio de acción en un campo hostil. La música también es importante,pero, no imprescindible. Todo ello servirá para subsanar el calentamiento global con la supervivencia del planeta a través de la mente. La pintura, la escultura, el libro, muy a mi pesar pasarán a ser reliquias. La mente y las sensaciones serán una nueva poesía que salvará al hombre de su propia destrucción. Yo aún escribo... Pero lo que he explicado puede representarse con diez imágenes acompañadas de un ritmo frenético. El peligro no obstante es que el cerebro reciba pasivo el bombardeo y se haga adicto o manipulable. También, limita el contacto humano y crea una mutación genética de la cual aún ni yo misma, en mi modesta reflexión, puedo calibrar. Igual que la Edad Media frente al siglo XX. Vivimos en una etapa que veloz experimenta
con nuestros gustos, opiniones y nos hace indivisibles con una tecnología que será una parte más física de nuestro cuerpo

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