jueves, 8 de mayo de 2014

MARES CELESTE DE MARTE

I

Desnuda en playa,

nácar
por ojos

         marea
Sube            da 

Soy roca.


II


Formación calcárea
con las uñas del mar,
teje 
una red.

Y atórala a su quilla.

III

Cuando los seres flotantes
hayan engullido a todos los muertos,
los hombres voladores
saldrán de los cuadros del Bosco.

Naciendo árboles del agua,
versos petrolíferos.

Quizá una piedra momia
abrazada a sus hijos y amante
sea mi recuerdo de Pompeya.

IV

Sube a mi ramaje
aún los remolinos
pudiendo ahogarme
siempre me indultan,
tu mirada
es un embudo
que me atrae a fluir
en chorro,
busca
pero se queda 
en todos los charcos
de después de la tormenta
de los camiones de riego.

V

Le amo
por eso abro mis anémonas
a los cetáceos,
ellos, no pueden vivir fuera de las estaciones de lluvia,
una en cambio,
se conforma en el dique
soltando migas de pan a la vera del puerto,
ilusa pienso que son aves del paraíso,
buscando profundidades más cálidas.

VI

Un ser tan inmenso
no cabe en un pequeño
frasco de colonia.

Sería exterminarlo.

Por eso bajo colina,
con un pañuelo
y despido a las migraciones marinas
haciendo de palmera
en el minuto exacto
que los aviones dan sombra.

VI

Sabes lo que luchó mi lengua
para que no huyera tras tus pasos.

No lo sabes.

Ni ja mar
lo naufragará.

VII

Manos botes,
pinturas
que un día embarrancaron en tu cuerpo sumergido.

Viven ahora quietas,

en celda 
metidas en arena rota
de Acanto y tila,

me conformo ver el paisaje
y poseer la dicha
que de estos mendrugos de cuarzo
veredas
veredas
veredas
dibujaron tu mapa de costas. 

Fue como una aurora boreal
desde el planeta aún no descubierto.

Anónima de ti.

Faro con una cala
por luz.

Siempre conmigo una bahía
cuando ya no tengas miedo
de ti mismo
y no castres los pechos
a las sirenas.










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