domingo, 11 de mayo de 2014

LE PENDU

La carta del tarot
del ahorcado
confirmaba el sustantivo 
que por dos veces 
había leído
en aquel meridiano:
Resignación.

Y que conste que para ella no era nada fácil
asumir el curso lunar
para hacer noche,
la caída de los ojos en otoño,
no era nada flácido
ni mesuraba
el dejar una lucha por tregua, o,
el infringir la norma
de saltarse las normas.


La aceptación de su sacrificio, pues,
la doma de esa yegua tirana
y calzarse unas riendas sujetas al predicado de una pared,
aunque dolía
era el mejor lado de ventana de tren,
para la separación 
entre ambos.




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