domingo, 18 de mayo de 2014

Ese es mi hombre.

Este hombre que da luz,
                    que lo perdona todo.

Tan diferente
a mi esperma metódico,
es estricto conmigo,
con aires soviéticos
que enojo fácilmente
por mi impuntualidad.

Ese hombre está hasta el cocotero
de mis redes fotográficas

con mi mejor amigo,

de esta cortina de humo
que nubla la vista
para que no reluzca la libertad
y no levantar la tapadera
de la alcantarilla.

Se ha burlado
que no estuviera en la feria de su pueblo:
-Tan malo es el libro...

Y yo le he reído la gracia,
haciendo gala de salud mental,
porque me lo indulta todo.

Le he pedido
aún mis manos oliendo a su colonia
que formalicemos nuestra relación,
dándole a entender
que a pesar de una gran crisis
ha salido nuestro reencuentro fortalecido.

Pero él no dice nada
y me besa en la boca
igual que un tapón de corcho
que ahoga el vino.

Ese hombre
que me busca
es sí,
es el hombre que ama.





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