jueves, 22 de mayo de 2014

Antónimos y sinónimos de sol y edad.

Ella
hablaba del hombre rima,
entendía sus sustantivos
pero, nunca
el contenido de las frases.

De la parra,
la uña de gato,
de la cruzada
emprendida de apurar
kilómetros

Yo,
no entendía esa clase de amor
que era imborrable,
que como un astro halógeno
se apoderaba de sus ojos
y vocablos.

Hasta que un día perdí mi costilla
en el asiento de un metro,
y pude impertérrita
y colmada de saliva, 
subyacer al foso
escrito de la lujuria.

Y vi el verde de la hoja en vid ajena,
y mi espalda fue un grabado
ante el poder de sus dedos
trepando gatáctico,
músico
que caníbal
deshuesó
hasta mescalina.

Entonces comprendí,
la comprendí,
a ella,
y esa pena perpetua,
que no es consciente,
pero irradia en una pupila punto.

Dejé de entender las palabras
y el contexto fue descifrado.

También
presa
de un loco amor.

Uva,
araña,
diccionario.

Aprendí el temario de ella: 
eternidad 
con el estribillo
de las olas a solas, olas a solas,
asolas, las olas, solas a...,
en mar.








4 comentarios:

  1. Una preciosidad, querida... Si es que no hay como pillarse, pa entenderlo...
    Te voy echando de menos desde Mallorca,
    besos y olas de aire que vuelen desde mi ventanuco al tuyo ;)

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  2. Oh guapa. Qué alegría verte por aquí. Celebro que haya gustado. Es una oda a esas mujeres hermanadas que no pueden olvidar un amor.

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  3. Que difícil es retratar con pasión y ambigüedad una metamorfosis, como lo has hecho tu.
    Felicidades.

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