viernes, 20 de diciembre de 2013

EL PLATO QUE LLENA MI ALMA.

Esa señora de carnes hermosas
que tan elegante viste los platos,
viandas a buen precio
para las almas descarriadas
y las esquinas de los que no encontramos
ángulo ni familia.

Se llama Isabel 
y es más ligera que muchas líneas
que soportan la pereza colgada del bolso.

Allí en su bar de platos económicos
almuerzan pensionistas solitarios
que aún cortan las naranjas
con navaja de Albacete.

Algún que otro marciano
que vendió la parcela de su salud
 a base de la morfina placentera

y yo.

En un oscuro lado,
nunca pido bebida, ni como con pan,
soy mujer de tablas manías,
ella lo respeta y sabe que mi afán
en llenar mi pantano
de sopas y guisos cálidos
que engendren un poco de verde
no es más que una quimera.

Sabe mis rarezas y las respeta,
a veces me habla
y esquiva aparece mi rellano,
pues, tengo la costumbre herbívora
de evadirme.

Será el vicio de los que vivimos solos
y únicamente hablamos con cucharas
y sueños.

Sentada leo las conversaciones adyacentes
y fotografío cada botón de ese abrigo momentáneo.

En Mallorca dicen que quién come solo,
solo se ahoga..

Y como una reclusa internada
me gusta compartir manteles
con cara que son de otro oeste
y alabar que emprendedoras como ella
no cocinan buenos alimentos
si no que ejercen de madre
de primero,de segundo y postre
y eso no está en la carta.         Lluïsa LLadó.             

3 comentarios:

  1. mil gracias es un precioso poema que me hace sentirme tan tan bien he de reconocer que soy una mujer con suerte
    Isabel Bertolin Bertolin

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  2. hace años vi una pelicula y me identifique con la imagen era alguien que caminaba con una sonrisa en los labios de tanto en tanto le daba patadas a un bote vacio sus manos descansaban en el bolsillo de su pantalon y de fondo se escuchaban a los grillos he pensado en esa cara y ahora se por que paz es maravillosa la paz que me invade el tiempo es el mejor regalo Lluïsa y si a eso le añades dedicacion no encuentro esa palabra apropiada pero siempre voy a guardar tu poema y siempre voy agradecer tu regalo mil sonrisas y un beso calido de esta mujer Isabel

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  3. Querida Isabel yo te he cocinado lo mejor de mí,un poema de especias y olor sabroso.Es la única manera de intercambiar el tiempo que me deja el trabajo para no comer sola y además con buena gente.Gracias!!!!

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