lunes, 16 de diciembre de 2013

CABO DADO

Le fui a pedir la mano 
en casa miento,
llevaba mi mejor abrigo,
el pelo trabado con un saltamontes
y hasta me había pintado un lunar
en medio de las ideas.

Le dije:

Por qué no nos casamos,
si esta tienda de muebles
parece que tiene pasión segura,
mi corazón no late al verte,
soy un trozo de anguila que rodea tu cuello,

no hay celos tapetes,
ni siquiera jadeos con brisa de yodo,
somos una cerilla empapada de agua.

Un jersey salido de la lavadora
que si no se tiende al sol
huele a cerrado y moja demasiados temas.

Qué feliz sería contigo, todo en su sitio,
un orden de alma,
como el que toma una paraguas por si llueve.

Sin música.Fingiendo que me gusta tu piano de cola
y sentado subirías al termo
para verificar que no soy más que esa tecla
que no quiere ser tocada.

Sin niños,ni nidos ,
ni chocolate nupcial,
sólo un delfín en una espalda
con diferentes idiomas.

Sería una boda de conveniencia,
tal vez la paz sea el amor que siempre haya buscado,
ya que no me apetece sufrir su aristocracia.

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