Los viveros de la esclavitud

Rosas chinas adornando las aceras.
Símbolo del amor
que como un músico ambulante y su guitarra
toca canciones de hipermercado.
Instrumentos de bisturí
para el corazón enfermo.
Cuesta tan poco hacer feliz al invidente.
Jugar a la ruleta rusa
y dejarse querer en el ascensor
sólo dos pisos. Sostener las bolsas
en el rellano y desear que hoy
no seamos más que menos.
Que el pan sepa lo suficiente.
Que el agua se convierta en vino.
Y no seamos enamorados.
Sino entes de ropa con fragancia a Ariel
y que en mitad de la distancia
veamos la luz que nuestros ojos emiten.
Canela de bote.
Sal en escama.
El deleite y la pescadilla
de ser los de siempre.
A un kilómetro o a mil.
A un milímetro.
O en ningún espacio
desmedido.

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