lunes, 4 de junio de 2018

Dolencia vía intravenosa

La luna resplandece, y un desagüe no cesa. Y en este circo de
lo que se atreve y dispara
va la corrección
con su pulgar haciendo mella.
Si tuviera una lámpara de zinc
y en su embrión, un genio matarife
aleteara,
a los deseos me atrevería a implorar:
La salud en beneficio
de las masas, el conocimiento
para reparar la herida.
El borrar de la mente al poema
en montones de pasquines
y nácar de hojas, folios inquietos.
Para hacer cataplasmas de sonrisas,
de días de sol donde tú
cogías las nubes y hacías sarcasmos.

De creer lo insuficiente.
En el dogma de las autoescuelas.
Remediar al idiota de su sabiduría.
Lanzar puñados de sal para que te cures, mi amante.
Espantar las brujas.
Y susurrar al mago.

Exprimir al poema y beber de su gota.

Reclamar al genio, más salud de la que debiera.
Y colgar de mi espalda, hechizo o libro más o menos.

La "L" de novata.

Que de escritura y de cianuro
nadie se salva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario