sábado, 9 de noviembre de 2013

MEA CULPA

Un pitillo interminable
sujetan nuestros dedos,
pues,el sexo nunca fue nuestro mejor amigo.

Pero aquí estás junto a la lampara
y un ventanal con miras a un patio de colegio,
tumbado en un sofá 
soporte de tórridas escenas.

Pero aquí estás con un recuerdo
de mi cuerpo desnudo
entre troncos y arcilla
callando lo evidente.

Porque el problema no fue el engaño
si no el perdón primero,
después de la traición lunar
vino la infidelidad 
de una entera semana.

Y tú, Otelo de Celosía
que solo me amas a través de la rejilla metálica
callas
callas
callas
y perdonas.


Sábado despertaste a mi vera,
te di permiso de coto,
y apuntalado al abismo de una cama
me hablabas de la energía cuántica
y de la experiencia compartida
de tu última presa de Alcoy.

Y yo, Ofelia de piscina
callo
callo
callo
y ahogo.

Esta vez te ha dolido, lo sé
pero eres la bondad minimalista
de tener un león disecado en una quesera.

Y me quieres sin poder amarme.

Gracias amigo porque sabes que mis tripas cuelgan de un tendedero
y con la supura me guardas
para el próximo festín.

Eso es lo que tiene ser 
la gata sobre el tejado de zinc.

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