lunes, 2 de septiembre de 2013

EN BUSCA DEL PASAMONTAÑAS

Hay pestañas,
postizos
y pelucas
que acicalan
el alma
pero sierras
son las palabras
que hieren
en una alopecia andante.

Te quise lo sabes bien
como el cuello
a la cabeza
que sin ella
no habla
ni respira.

Te quise
hasta erosionar
la acera
de tanto lamento:

Cimiento,
cemento
viga
y...
¿Para qué?

Parapente
en caída picada
alas mojadas
en el Mediterráneo,

Hasta quedarme sin huellas
en mis manos
de escribir poemas
de amor prefábrica.

Y las suelas
de mis zapatos
gastarse
en el pantano-asfalto
y quemar
mis plantas sangrantes.

Te quise
hasta que tú lazaste una bomba
al escaparate
de mi coraza.

Vendiste mi paraguas rojo,
devoraste
el último papel posible
para la elegía.

Ya no te quiero.

Y tú sabes muy bien la causa
y efecto.

Bom

Lo has oído
es la ruina
de mi desdicha.

Acaba de estallar
un artefacto
en vena
y un cuerpo despedazado
llamado
decepción
se purga
en su sangría.

Te quise tanto
que ya
ni lo recuerdo.

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