domingo, 29 de septiembre de 2013

BOB GARÇON

Nací en la meseta
y lo más parecido
a una playa
era un charco
lleno de renacuajos.

En el interior
sopla la veleta
y mis cabellos,
lisas tablas de multiplicar

igual que cortinas
de hilo
que iniciaron una cruzada.

Lacios.
Como los de mi madre Antònia.

Cambié de color
a medida
que las estaciones trascurrían,
violín o azabache
según el ritmo,
curvas pelirrojas,
badenes rapados al dos,
tanto peinados
según la registradora.

Buscando la costa
me alejé Godiva perdida.

Hoy noto levante,
la salina,
la humedad arenosa
maduro el membrillo
y el gallo con óxido.

Muero al salir
del vaho
de una ducha.

Mi melena
es anárquica,
se ondula a destiempo
entre tanto nudo
y sortija.

Rizada.
Como el de mi padre Pep.

   Dedicado a mi padre que murió en mi infancia y a mi madre por muchos años.




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