Primero de año, el inicio

Esta sensación de silla,
doblegada al festejo de los anacardos y la audiencia.
De ojos cuervos y corazones maza de pan
enharinando el paisaje de la sucesión de los móviles.
Silla con cuerdas
de pies de plomo y pinzas de madera parda
en el hilo como gorriones que mudos
se sostienen.
Los dedos de reposabrazos
y el cuatro con la observación
del niño a la mujer para la vejez de todos los propósitos.
Sentada en el descampado
con hermanas de otra carpintería de cigüeña.
Ojo del mundo.
Para alzar su cobardía y ser avión.

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