domingo, 12 de enero de 2020

Silencio pájaro

Los vecinos vaciaron
el casillero del poema...

Cuando regresé del viaje los vecinos 
habían tapiado todas las cavidades
de su fachada
con un esperma gris de progreso
cimentando la vida que
albergaban sus tumores.
El pájaro que acompañaba el despertar 
no disponía de su nido
y vete tú a saber por dónde moraba 
ahora su escandalera. 
A mí,  no me disgustaba, 
era como un árbol plantado en medio de una central nuclear. 
Alegraba desde el metal del terrado
el cacho de cielo
que desde la ventana podía volar por los aires.
Un muro cerrado.
Y la ausencia.
Con la marcha de la existencia animal.
Cambiada por el inexorable ruido de la nevera, los generadores y las alcantarillas.
El mirlo, iluminado.
Que parecía un pirata sobre proa
y me recordaba los bosques de coníferas 
de mi tierra
muda
por los vecinos inquisidores de la libertad 
y su mancha vomitiva
contra el arte.


2 comentarios:

  1. Los vecinos de la "red" más o menos igual de inquisidores apoéticos.
    Un abrazo.

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  2. Jajaja ya sabes hay quién le molesta la vida del otro. Era hermoso y ver el maldito pájaro alegrando la galería me encantaba. No sé si era un mirlo sé que era negro y cantaba como un condenado.

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