lunes, 19 de marzo de 2018

El estadio de los estambres.

Encima de una piedra
descansa el acertijo compás
de los que en la tierra de nadie
diseñan las esperanzas.
Traficantes con puertas,
que alquilan ventanas donde se pueda
contemplar el paseo
de los transeúntes.
La rigidez plástica de las flores,
el verde intrigado,
la especulación de la gota.

Encima. De la piedra.
La duda viste de granate.
Se peina de arroz.
Ardiente de capilla, agua rocío.
Verja llave. Luna lona
donde el futuro yace
en la bola de cristal del bazar.

Sentada. Algo en desuso.
Certera sin diana.
En la piedra del viaducto.
De quedarse de.
Cavilo en su hermosura de loco.
Y me muerdo el pelo.
Mientras su nombre revolotea
como el señor de las moscas.

Maldita hambre
Maldito tu cuerpo de entre todos los poetas.

Piedrahita.
Sucumbe mi corazón a pedrazos.
Granizo.
Amor.
Todopoderoso.
Sutileza de que este pedregal,
cima de una tortura.

Encima. O debajo.

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