miércoles, 11 de enero de 2017

Una pulgada de vida.

La medida exacta del sentimiento,
en ocasiones, contradice a los cánones.

Con una gota pueden matarte, crear vida.

En la incongruencia de que lo más diminuto,
en esencia, puede salvar y entonces, 
se vuelve gigante, como una ola
astronómica, un punto lejano en el oasis,
la palmera que nos dispensa la sombra,
y es de este modo como algo único
puede, convertirse en rascacielos.

Una moneda en la cabina
para llamar a los seres queridos, las mayor fortuna,
la gota de metal, que muchos piensan
que oposita para limosna.

La mesura créeme, se mide con la acciones,
y he aprendido que a pesar de las luces que nos deslumbran,
siempre habrá gotas que juntas serán lluvia,
y barrerán lo negativo,
y con las botas húmedas, en la sencillez abandonada
tiritando en la tormenta.

Te darás cuenta que una gota vale más que mil palabras.

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