domingo, 3 de marzo de 2013

MILK

Hambre.

Allí descansa el pelotón
como bloques
con el número de los meses.

Un regimiento piramidal
de esos que adoran al sol
con la blancura
de un soldado
que fallece
en la estepa rusa.

Brick de leche,
descremada,
entera
o semi.

En el supermercado sobre pale
en fundas de plástico trasparente,
prisioneros
sin respiro.

Algunas melosamente ricas
de las que te convierten en gata
con bigotes de oleo.

Otras aguadas,
igual que el vaso con pincel
después de haber pintado la nieve.

Mi preferida
se sirve en botella de cristal
en cuerpo de hombre
albo
cano
viril
abraza como la escarcha
bachatea
con el cuerpo
hasta formar torbellino
capuchino,
su boca  la hierve
hasta desbordar espuma
del cazo.

Con su lengua de melaza
me vuelve confitura
hasta que derrama
su láctea fuerza
por mis muslos,
vientre,
orquídea,
vía.

Frita
de dulce,
con arroz,
merengada
y en polvo.

Sirvela sobre el bol de mis pechos,
apaga mi vela
como siempre de noche;
cuando la gente duerme
y nos amamos
a escondidas

Beber
y  saciar con  calcio
los huesos.

Vestir de Chantilly
con  tela sudorosa.

Sed.












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