miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL ARADOR DE SUEÑOS.



Volverán a sacar los alimentos excedidos de fecha comida a los contenedores
y los yogures perecerán aplastados
entre las paredes de los escombros
resurgitando vómito lácteo.

Mientras se mueren de hambre
los televisores.

Besan el pan antes de lazarlo al río para que se lo coman los peces y los patos.

Los misiles caen en Beirut
y las fronteras se atrincheran con sacos de avena.

Caen las bombas a la luz de las velas
y las explosiones con jarras de sangría,
se estremecen contra el terrazo.

Hablas de amor
y de infinita tuberculosis
cangrenando el ser.

Y se esconde el alma en el huerto
solitario
con un duende llamado Chanel.

Líbano arde.
Siria aún duerme.


Cavas la tierra con rabia
mientras en esa milésima un beso se cierne sobre las cabezas,
la azada se convierte en lombriz
para engendrar vida
con forma de haba
que sabrán a tu sudor:
la fermentación de tu virilidad.

Cebollas centaurinas se engarzarán 
y caerán cuerpos sin cáliz
al estruendo de un atentado,
un ratón cruzará la carretera
y algún avión aterrizará en un campo de minas.

Tus músculos fuertes
arándose a los versos
de las cañas
de los brotes verdes
de la siembra de luceros tiernos,
los brazos masculinos que amarán
sostenidos por tus piernas de pedales.

Y repetirá el gesto de estirarse la barba
y una vela se apagará,
un burgués cenará comida caducada 
y fértil
se posará en su cama de cebra
para relajarse
y beber la noche de un "NO".

Guerra,rutina y los primeros villancicos en el hueco de una radio.
Y ella en la noria dando vueltas reencarnada en "palput".

                          Lluïsa LLadó.

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