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Pesadumbre

Esta opresión que asfixia  mientras lo charcos atrapan tus botas. Lluvia de ciudad, patinaje artístico  por las fachadas de los edificios  que destiñen de gris el cemento. Yo quisiera cruzar las avenidas igual que un puente hacia tu desconsuelo  y golpear con rabia  las aldabas de los portales,  anunciando mi llegada, romper todas las columnas  y abrazar el árbol que nació de mi vientre. Nacaradas, las calles  se inundan de una acuosa melancolía. Aprendiste a llorar en silencio, como un disco rayado  que gira mil vueltas  y nunca llega a casa. Te quitas los calcetines mojados de tristeza. Guardas cerca del calor  tu ropa calada de noche. Mañana serás el fantasma  que respira, a pesar del castigo. Un gato de autopista. Un diente roto en una pelea. Ll.Ll.

Reseña "Sombrero de nubes" de Arantxa Esteban

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SOMBRERO DE NUBES, de Arantxa Esteban La materia de la sombra El reciente poemario “Sombrero de nubes”, de la poeta Arantxa Esteban, se presenta como una obra de madurez creativa y conciencia estética. El prólogo, exquisito y apasionado, firmado por el poeta José Iniesta, articula el libro en tres partes que define como ramas de un árbol, una metáfora orgánica que resulta especialmente fértil para comprender el entramado simbólico de la obra. Estas ramas no funcionan únicamente como divisiones formales, sino que evolucionan hacia útiles iconográficos que enmarcan una determinada visión de la vida y del pensamiento. La madera se convierte en tronco, y ese tronco da lugar a bastidores que sostienen escenas de un imaginario que oscila entre lo onírico y lo reconocible; también en puertas de molduras que permiten al lector traspasar lo cotidiano para adentrarse en un territorio poético donde la experiencia se transforma en material reflexivo. El libro se compone de poemas breves, de caráct...
I Estoy sentada en la cocina y observo el temporizador de un horno acústico. Levante de brazo: el murmullo eólico  por la canción de las rocas. La cuenta de cien jarrones chinos, de un enjambre de avispas, de miles de chinchetas en mi espalda. He abierto el cajón y he tomado las tijeras del pescado. Voy a cortarme la lengua. II Voy a cortarme la lengua. El impedimento de un susurro que serpentea, pródiga tu nombre malherido. III Vueltas alrededor de la mesa, entre las sillas malhumoradas. Un pájaro carpintero que construye un árbol de nidos adyacentes. No tengo lengua, he privado de libertad a la palabra. IV Tambores de guerra se han cobijado en este molde de mujer autoestopista. Golpes, tragicomedia del sentimiento, que evocan alaridos. V El amor es una pamplina, y este pecho se ha convertido en un edén de música animal. Cupido borracho ha bajado de la cantina y con un arpón ha perforado mis vísceras de poeta, mi vientre cetáceo, la paz que habitaba en la morgue, un silencio huérf...

La pequeña Susana

De niña siempre tuve un sueño recurrente  y, la verdad, con el tiempo se volvió insufrible. Oía ladridos junto a la imagen de unas linternas, como luciérnagas que iluminaban la noche mientras huía a campo a través. La maldad me perseguía sin piedad. Fue una temporada larga, hasta que un día descubrí  que si abría la puerta de un mueble de la casa de mi abuela, la ansiedad se desvanecía por completo. Tenía nueve años cuando bebí mi primer trago  y, a escondidas, empecé un ritual que me despedía del miedo. Por eso, los alcohólicos insertados tenemos algo de la melancolía del fragmento de los cristales. Aspiramos el alcohol en las friegas de nuestras heridas y pensamos las veces que cualquier objeto nos servía para guardar con celo el elixir sagrado que nos vencía del pánico. Ahora bebo del agua del mar cuando necesito ahogar una pena. He roto el camino de la persecución de aquellos que con saña me señalan con sus luces, y los perros son mis amigos. Perder la inocencia fue f...

THE MAGICAL NIGHT OF THE THREE KINGS

Mientras escucho en la radio el enésimo parte de metereología, van cayendo pseudocopos que tienen el sobrenombre de gotas de lluvia. En Onda, la niebla parece espuma de poliuretano y, créeme, no puedo evitar a King en su odisea de supermercado,  comprando a doquier obsequios con papel de caramelo. He oído un par de bocinas y el relincho de un par de viejos caballos. Los camellos no se aclimatan fácilmente en tierras sin costa. Y el costo es muy caro. Yo sé que he sido una chica muy mala, en otra vida; me lo aseguró una vidente de La Vall, y me quedé tan estupefacta con mi legión de barbitúricos lanzándose al aire cuando las carrozas han bajado por las cuestas. No espero nada debajo del árbol, porque aprendí a talar con un hacha demasiado poderosa. Quizá  sea infantil la poda de creer que, si la hierba florece  y añado un vaso de agua, voy a recibir el contrato de mi vida con la mejor editorial de Montana. Apenas el año ha arrancado su desmembramiento, ya tengo varios círc...

Equinoccio

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Sé que las apariencias engañan, que la vorágine espacial  da rodeos donde las palabras  no abrigan al contexto. Afuera, llueve sobre mojado; en otros lares, nieva la láctea y acuosa. Y te prometo que, en este castigo  de calamidades,  mi pecho florece cicutas de pana y damasco  para honrar cada vivencia  que tú y yo hemos teñido  de incertidumbre. El mar vigoroso  me reclama, y desconozco  si este inapropiado vergel de isla  tiene la misma cárcel  que mi pecho, que late encadenado. Yo no quiero ser víctima  de un Olimpo de barrio y callejuelas, ni añorar cada verso que escribe  mi melancolía. Tal vez no sea el momento  y todo parece una funesta broma  del destino. Que ya sabemos que las amistades son peligrosas  y que yo duermo y sueño  con tu nombre en mis labios. Sé que las apariencias engañan  y que nada es propicio para el deshielo en un oda decembrina, pero lo que yo pensé  que era una ca...

Concurso del Corte Inglés de dibujo y redacción infantil

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