miércoles, 22 de abril de 2015

O

Le pido disculpas lavadora,
si en los últimos tiempos
no hablo mucho con vos.

Y os dejo con vuestro vocabulario
de oes, de OjO, OrO, OsO y varie-dadOs.

Tengo un amor metido en la ingle,
y no hay travesía que el buque plancha
que navega anegue.

Últimamente, debato entre los olores de los suavizantes,
si es mejor las cápsulas o el detergente en polvo,
olfateo las flores de sus etiquetas
y me sumerjo en marinas empapeladas a un plástico,
a ver si aparece un sol,
o dos, 
o tres.

Y todo reverbere tu sonido de limpieza,
ergonometría del lavado,
que enchufa y descubre
durante el tiempo de remojo.

Mi corazón entre calcetines
y pelo de gato.






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