lunes, 10 de diciembre de 2012

CAFE PARAISO Y A CIEGAS A LAS SEIS.

Cuando caminas
por la vida
y te roban el bolso
en la parada del autobús.

Y de repente
desnudas tus manos
buscan ayuda.

Y tu móvil raptado
con la misma sensación
de la de un hombre
en un café marrón
con olor a castañas.

Mirando un reloj
en cada cuadro del bar,
los cristales con formas humanas
y una cita que no llega.

Cuando te sientes como la flor
arrancada
viviendo en una góndola
sobre la tele de plasma.

Y en el mismo local
sentada inmóvil
una mujer de labios glaseé
con una copa de coñac
reflejando la bilis.

Y un estruendo:
el vapor calentando la leche,
una camarera chata
evocándose
de cuenta.

Y dos extraños en la noche.

Te cambio una biblia usada
por una sonrisa
y esperando al ruiseñor,
buscaste en la nada,
porque nos amamos ancestros
en el chat
y sin embargo
hoy no nos hemos reconocido
al vernos las caras
y el trasero.

Y el señor cogió su libro.
Y la señora ,su libro.

Y libraron una batalla
esperando en el correo
la excusa perfecta
de una ausencia.

En la noche  extrañados.

Cuando la grua
se llevó el coche
en una tarde de lluvia
sin paraguas.

Así me siento...






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