Homenajes

No deberíamos recordar
lo muerto más que lo vivo

acicalar el poema
con excesos plásticos
que contaminan a los peces motes

en el riego del cerebro
de cromos libros.

Coge el imperativo verbal y lee la antología
como un amante de pago y
no olvides a las mujeres
que escribieron con la sangre de su tambor
en bordado de toallas.
A los niños
que no van a la escuela
y que jamás del abecedario columpian.
Porque creamos un mundo
en cada ciudad.
Y de lo que comemos se cría.
La soberbia
lingüística 
y las fábricas de niños que escriben.

Un pez de bolso
nada
de-lante de tu retina
y zafia intentas con tus manos
atraparlo para ser digerido.

La política acuática.
Los poemas de autoayuda.
El miedo del anonimato
con la bendición al muerto del hostigado aplauso.
Al amor, al desconocimiento
dentro de una ballena.

Lee a mares y a ríos.
Ganancia de la libertad pensante.

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