martes, 5 de noviembre de 2019

Sumario

Enfermé este verano
y la cortisona volvió a convertirse
en una ama de llaves
que permitía abrir los pulmones
a un jardín de geranios.
Luego el dragón
me echó de su cueva
y no hay madrugada que en sueños
no llore que una madre
te despoje de su vientre.
Sé que los trenes
al atravesar las vías
mutilan pequeños insectos.
Qué hay pájaros
que olvidaron sus alas
y viven descuartizados
en cámaras frigoríficas.
Cualquier acto
implica una catástrofe
y debo extrapolar este clavo
que sostiene mi pena.
Para expulsar esta tos muda
y crecer en las afueras
de un vertedero de palabras.
Grito cada día con cada poema
y me gusta dormir con dos pijamas
para constituir este frío
y tener la sensación de que la cárcel
planta sus paredes en cualquier esquina
de mi cabeza de chorlito.
Me avergüenzan los piropos
porque retruenan en el espejo
las afirmaciones necrosis de que yo
no era digna de nada ni de nadie.
Por las mañanas me quito un pijama
y aparece otro. Parezco una oruga
mudando la piel de noche.
Y sonrío al boscaje.
La foto de mi descendencia.
Y el café espera nato la muerta
que te ha contado lo que ha hecho
mientras tú no estabas.

3 comentarios:

  1. No está mal como sumario. ¿Olvidaste recoger en él los instantes de luz tibia? o ¿en verdad no los hubo?

    Un abrazo.

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  2. Claro Julio, no existe sombra sin luz. Un abrazo.

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  3. Si esto es el sumario, no quiero perderme la obra.
    Me encanto su realismo.

    Un abrazo

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