miércoles, 11 de julio de 2018

Vence Jones

Los vencejos, acróbatas,
vuelan convulsos
y perpleja observo
cómo frenéticos crean un
ovillo imaginario.

Su trino punzante.
Rompe el paso.
Y no puedo evitar
que su tumulto aéreo.
Me recuerde a un grupo de adolescentes
bajo el influjo del Red Bull
y las hormonas en un Macroconcierto.

Qué peculiaridad la de no poder tomar tierra.
Así me lo explicaron...
Un poeta también es esclavo
de la neurosis de la escritura.
Necesita manchar hojas
con el hábito
de no poder poner los pies en el suelo.

Pequeñas patas
para unas extremidades muy extensas.
Libros en pleno vuelo.

Y llegar al descanso.
Igual que los vencejos toxicómanos.

Todos caóticos.
Desnudos de palabras.

Evitando la caída.
Porque remontar para los que dormimos
en el cielo.

Se hace crudo y ocre.
Rebotando.
La muerte con la vida.
Los vencejos, acróbatas,
poetas de la esquizofrenia heredada.

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