sábado, 9 de junio de 2018

Vicisitudes

En Junio, normalmente el calor ya dora los patios. Y acogida la hoja del árbol, aún verde alea
como quién suspira en vez de beber
de la copa.
La calle se endurece y las fruterías
asoman sus picos a una borrasca
que como un okupa
revienta la estadística de la capacidad.
Y si el amor cayera en una gota
aún no disponible. En la nube
de toxicidad media.
Y en su desplome
notaran la caricia acuática
los peces del estanque de un hospital urbano.
Con demasiada sal en las patatas.
Colillas en las puertas del cielo.
En mirar lo inclasificable.
De ronda y sayo.
Vacunación masiva.
Y yo, este pobre hombre de muro.
Romper al mar su córnea.
Para ver desde una gota de agua.
Del tejado la soledad.
En pijama raso de milicia.
Tumbado emitiendo el poema.
Un runrún, de insecto.
De decibelios que sólo se oyen.
Con este hueso partido de penurias.
Verde hoja que alea.
En un junio frío, igual que tu abrazo.

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