domingo, 20 de mayo de 2018

El bosque de los reptiles.

Ha querido mi cuerpo
compartir nísperos contigo.
Lana ensortijada
que después del retorno
buscaba el amparo.
Me he partido en luna
y beso a beso
iba en escalera hablando
la conversación de los niños.
Te he echado tanto de menos
que en la oscuridad de la palabra.
He desprovisto mi corazón.
Creyendo que tu cuerpo dormido
en su eternidad reviviría.
Me olvido que eres un desierto
infestado de anacondas.
Que eres un hoyo
y yo la engreída bola de golf
que voltea al abismo.
Mi cuerpo con hambre.
Tu cuerpo un cadáver
gesticulado.
Me he ido de la casa.
Porque mendigar nunca
se me ha dado bien.
Soy orgullosa.
Y dar de comer a quien
no tiene hambre es estúpido.
Mejor, escribir un poema
o dos.
Escuchar la gota de agua.
Y valorar que quizás a ti
nadie te añore.
Estar sentada en un sofá.
Y mirar la noche
con ojos de perdida.

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