lunes, 14 de mayo de 2018

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

No entiendo los bancos de peces,
y los que van por la vida de ballena.

Solitarios, con su boca-chancla,
metiéndose en vena
todo plancton mediático.

Los poemas alevines que juntos y aéreos
bajo la estricta mirada del mundo.
Con ánimos enanos
que congregados se convierten en una mole
que invita a quien invita
y laurea a quien da la palma.

Y en este océano de arrecifes
y corrientes, va el cetáceo por libre.
y los diminutos nos quedamos presos
en nuestro acertijo de mar.

Cómo escribir un poema claro, si hay más sal que líquido.
Y las playas están dosificadas por banderas azules,
de apremios por coordenada
de escapar de las redes,
de los que venden el pescado frito
en los puestos primeros.

Ya todo el pescado está vendido.
La hora de deshojar la córnea al gorrión.
Y talar los árboles del bosque.

Para que el anacronismo se enfrente
dentro de una charca
y los peces chicos sean ballenas,
y las ballenas sean devoradas por los tiburones.

Nanotecnología, androide, robótica: nuevas especies marinas
para la poesía
que será escrita con los ojos.


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