domingo, 25 de febrero de 2018

Acelgas y espinacas

Qué vale un cuerpo,
la necesidad de un auxilio,
un montículo de revistas, el desodorante para pie, ropa sucia versus ropa limpia.
Cuando un cuerpo nunca hace lo suficiente
y ahora transporta y recoge,
la colada, el parte, la máquina "quitapelos",
las novelas y las no novelas,
bolsas de plástico,
calcetines, calzoncillos directos a la lavadora del purgatorio.

Nunca es suficiente.
El cuerpo no se castiga lo suficiente.
Entre un sofá más pequeño
que su talla.
Con el pelo lloroso.
La espalda gallina.
El corazón gallo.

No sabe ese cuerpo extraño
que tiene que hacer para que no sea nunca
lo suficiente.
Bajar nubes, mascar silencios, tronar la verdad.
Cansancio prolífico
de guardabarros, protección de lluvia.

Tengo sed.
Me quedo en esta pequeña charca de poema.
Pero, yo soy una mujer de mares
y cabalgar un burro en una carrera de obstáculos.
Te trae la sabia decisión.
Qué hoy no irá tu cuerpo a visitarle.
Qué le den,
dentífricos, denteras, dentro, den.

Quién cuida a la cuidadora de las palabras?

No hay comentarios:

Publicar un comentario