jueves, 22 de febrero de 2018

A corazón abierto

Te amé con la sinceridad de los pájaros.
Te amé con los cerezos rotos.
Te amé.
Nunca había sentido esa sensación
de artilugios que rondaban
a las arterias.
No supe amarte.
Y tú en la despensa las provisiones amatorias, hacían acopio de excesos.

Te fuiste.
Y me quedé vacía.
Nunca antes había sido mujer
siempre la hermana de su propio marido.

Me quedé hueca como una peonza,
con las articulaciones en revólver.
Y la pesadumbre en un poso
que con el tiempo se convertiría
en una mancha de té.

Fui despojada del recuerdo.
Y la caricia fraternal hizo ecos
dentro de un vacío existencialista.

Morí a través del duelo.
Y asumí que jamás regresarías.
Convertida en un campanario bajo el pantano que para recobrar lo que en un ayer fui tiene un alto precio.

Me he transformado en un zombie
que sólo siente a traves del poema

Y el día que dejé de ocurrir
ya nada ni nadie podrá auxilarme
de la pena de una marea
sin música.

2 comentarios:

  1. Esto debe ser un poema de esos que llaman "confesional"
    Rayas muy alto en tus poemas. Ojalá no todo sea real.

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  2. Nada es real, todo es mentira. Cómo la vida misma. Un beso, Julio.

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