domingo, 21 de enero de 2018

Tetralogía

Las gabardinas guardan
trozos de lluvia, y la lluvia seca ya no es llanto.
porque la herida se troca en parche.
Y los delirios crecen en macetas azules.
El recuerdo de recorrido.
Del tren, del trin, tron, trun.
Un tranquilo esbozo.
La instantánea de los hijos entre los brazos en árboles
que dan sombra a la espalda.
El amor, un renacuajo voraz.
Y temido asiento.
El barco de derivas, pensamiento crucigrama.
Tal vez con las ideas que varen en las ganas.
De los besos vainillas.
De la fragilidad de los móviles.
Con el olor de acetona limpiando el esmalte
que cubre el sueño de los poetas.
Quisiera parar de escribir.
Que la almendra tuviese la flor inexacta.
Esta compostura de fingir boba
para colmar la arrogancia.
Con una página de libro donde puedo construir un barco, las malvas.
Y seguramente jamás veré volar a un colibrí.
Ni de lejos ni de cerca.
Renacuajo amor.
El colibrí.
Pintado de palabra.
Tren, tron, trun, trampolín.

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