miércoles, 24 de enero de 2018

Tarima flotante

Después de la paz, antes de la guerra,
una llega derrotada con el corazón salitre
igual que el ave sobre
el rocoso
pantalán.

Los vencedores y los vencidos,
en comitiva regresan.
Y las manos no llevan dedos.
Y el tuerto añora su ojo.
Se perdieron piernas.
Y otros vieron su casa como un dragón
que vomitaba ira.

Cuando los poetas, regresan de la masacre,
y agudizan la palabra como muletas,
astillas, soportes para el fondo
que munición asestó lo que se obra,
se escribe o miente.

De la guerra nadie llega entero.
Pues quién se fue nunca regresa.
Un submarino y dos soldados.
Un búho,y la noche, cobijo de estrellas.

Cuando vi su estela, ardiendo.
Toda la energía milenaria de un dardo.
Noté brechas en las paredes,
en los techos, en el asa de una vasija.

Noté como una pena emigraba.
Y por fin caí al suelo
de vuelta a casa.

Los que vivimos una guerra.
Jamás, de los jamases.
Conoceremos la felicidad.

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