viernes, 30 de junio de 2017

Anidada consecuencia

La evidencia de cada rasguño
que el tiempo ha dejado en mis ojos,
la rampa que fue colina
hacia las estrellas, pináculos
igual que el abeto que en Navidad
se lanza al río,
se coloca en el vertedero
del mobiliario de ciudad.

Para que de madrugada sea secuestrado
y nunca más vuelva a presentir el bosque.

Que la madurez pese como una cuchilla
y seas valorada por el año en que murió un poeta, o dos, o tres.

Buscan ellos el poema de fobia
los de la herradura que envejecen tapando de cemento sus poros,
y se arriman a la belleza, ellos que de tanta apología
flotan mariposos entre las poetas que son los gorriones,
las rosas, que detestan, escritos en el verso, mientras alzan la copa
que mira a la firmeza del horizonte.

Los labios de rubí, los dientes de perlas de las nuevas generaciones.
Mientras en el vestidor sentada en una coqueta
apuro el retorno;  menos maquillaje, menos tacones
ahora que la libertad me arropa.

Comprendo que de los salones Versallescos.
Quedó un legado. Y nos agrupamos como grillos,
cantando en la propia fiesta
y ellos andarán por los sesenta y conservarán el poema lozano
y nosotras recogeremos los pliegues
porque ya hará mes y polea de nuestras mortajas.




jueves, 29 de junio de 2017

En playa de lagarto.
En mítines con bata.
La gente busca el color,
el color de la cerveza,
savia de troncos,...
de cadera convulsa
en una radio estética de salva
y perdigón.

Si regresara la isla desierta,
la colmena, el panal,
el enjambre azul teja
de la azotea perenne
del futuro.
Dónde instala el dinero
el que sisa a gran escala,
todopoderoso edificio
con barras en vez de barrotes.

Quisiera que la política
tuviese dones de poeta,
y así construiría patios
hacia la luna para los que perdieron
un día sus casas,
olvidaron la niñez en una cacería
por abonar los servicios inmobiliarios
entre acequias donde nacen necios
que usaron la educación y la sanidad
en tarjetas de monopolio
como el que roba vacunas a la infancia.
Y esta noche apague la sintonía
que la luz el jueves sube de tono.
Ll.Ll.

Anís versario

La gente alza los codos.
Fija la mirada al horizonte;
con el viento que arrecia
y el humo denso que corona
la cabeza de las montañas.

Pelucas postizas que ocultan la desolación.

La gente gira su cuello hacia la nube.
Desconocen que inmersos estamos en el incendio.

Arden las cunas, los niños,
las fuentes queman de su hierro,
las colillas son gusanos de lava.
El país en su propia ceguera,
con la creencia de la lejanía de los árboles,
que la llama no llega al borde de las puertas de los habitáculos.

Cuando la realidad de cada persona prende
y se consume como un papel,
que no tuvo el tiempo
suficiente para volar
como un pájaro.

Arrepentimiento

De qué sirve la tierra arada,
y que de las copas
frondoso el bosque de él, su cobijo.
Recoger los platos rotos,
reparar la ventana con vistas al purgatorio.

Coser la herida con el dolor dentro
para qué no huya, ni se escape,
igual que la arena en un reloj o
un péndulo que ha extraviado
la maquinaria.

Dejar que el amor
sea un vestido azul de muñeca,
recibir el cuidado en forma de lluvia
como una recompensa paliativa
a tanto firmamento, a la tuerca
que impedía a la carcajada ser puente.

Para qué tanto teatro, nacer Ramiro,
flotar ausente, comer recuerdos,
sabotear a la noche, complacer
y luego matar, sentir y perder la vocal.

Ser una polilla
para que te arranquen las alas
y caer de la nariz de Pinocho.

Ll. Ll.

miércoles, 28 de junio de 2017

Gran bola de fuego

El sol cae y la ciudad apaga
su sed de astronomía,
mientras los semáforos
roban tiempo, y dentro de los garajes
motores secos se mojan
de camino. Vuelve el toldo a abrir
su parpadeo a la noche, las luces
tímidas, invitación a mosquitos,
disparan sus contadores
en una guerra ciclista de vaho,
de huevos cocidos,
de irritabilidad en proceso
de trueque.

El sol cae y nosotros,
el campo más grande de fútbol, ludópatas
contra el cálido arrecife

Añoramos la playa,
el mar cobalto,
el frescor taciturno del aire
con el rugido cambio
de clima. Pero, es más bonito,
decir: bonito y dormir con el sudor
de casas voladoras.

De casas voladoras
por el ruido de tripa
de la incertidumbre.

Ll.Ll.

Reseña de Isabel Rezmo del libro El arca de Wislawa

https://litteradotblog.wordpress.com/2017/06/27/el-arca-de-wislawa-lluisa-llado-poder-de-simbolismo/

domingo, 25 de junio de 2017

Recital Benicàssim

Esta tarde, 19:30, recital conjunto en Botavara para dar palabra a la lacra de la violencia de género y a cualquier manifestación de injusticia social. Ser poeta no es un disfraz, y mirar al otro lado no nos glorifica en absoluto. Estáis invitados, gracias.

viernes, 23 de junio de 2017

Rinoplastia

Soy boxeadora, mi cuna,
mi cuna fue desde nonata
el cuadrilátero.
Aprendí a nadar con los puños prietos,
a morder el polvo, la lengua, a no llorar
ni a mendigar el agua.

Mi ceja lucía su hasta amputada
y la esponja con bálsamo
lamía la herida. Tan grande, tan demencial
que la sangre a borbotones
iba entre las palabras buceando.

En plena hemorragia, escuchaba la risa
del púgil en ciernes. Y al público
vitorear que el golpe fuese
más serpiente, más tizna,
más maraña de toalla en charca,
sudor de galápagos,
embrión que nació para ser juzgado.

Soy boxeadora, me gano la vida
con los huesos rotos
y poemas derribados contra el escenario.

Lluïsa Lladó.

lunes, 19 de junio de 2017

135

No existe mayor pesar
que las camas separadas,
la carne partida,
el beso que nunca besa
porque la piel y la boca
no se sabe por dónde transcurren.

Camas separadas, y cuerpos enteros,
y el interrogatorio a los pasos
necesarios para arrimar la sábana.

De olfato soy líder
porque en otra vida fui gata
y él cava un agujero
entre su corazón y el mío,
tétrico mensaje,
anilla mal puesta,
verde tirando a ocre,
en camas separadas
por muros, aceras, andamios y perros.

Segadora de fe.

Dormidos en separación camastro
y yo en la penumbra
el vómito me ahoga
de volver a ser una rana
con derecho de devolución.

Me duele. Duele.
Atravesar la noche.
Y qué en tu cama no quepa ni un sueño.


domingo, 18 de junio de 2017

Tomador de cartilla.

La tierra de los mosquitos asfixiados
con hendiduras llenas de bolsas
en un resurgimiento de Atlántida,
banco que sirve el convite de retretes
o cámaras acorazadas del cartón.

En esta noche pasada de vuelos,
de luces fóbicas que trasladan
la injuria del parpadeo
de tele y móviles en manos
de masturbación en línea.

Ferroviaria luz, espantos estomacales
alimentando un sopor sin credo,
en la agonía húmeda
de calles de gatos
que emigraron a las cloacas
mientras un colchón
cruje cien veranos
en los amantes que piensan
que los milagros existen
y dios no vive oculto
en su ratonera de cuatro estrellas.




martes, 6 de junio de 2017

Recuerdas.

El día en que nos perdimos
caía el grano del cielo,
y las ranas-piedras saltaban mudas.

Sentía miedo, porque
el camino era café, cercado
y anguloso de cauces por las matas.

Entonces saqué, de mi bolsillo una brújula
y dispuse la dirección de una estrella.

A pesar del fuego.
De los troncos caídos,
de la nube depositada en los párpados.
Salimos airosos como tenores de una ópera
que acaban la gira.

Mi mano alzada
igual que una antorcha,
iguana iluminando cada una
de las cavidades del cuerpo.

La brújula. La mujer
llevando el arado sobre la espalda.

El sabor corriente del desconocimiento-verdugo que a dónde nos lleva.



jueves, 1 de junio de 2017

Firma del libro en la Feria del libro de Madrid.

http://flm.torremozas.com/evento/lluisa-llado/

Este sábado 3 de junio, en la Feria del Libro de Madrid, estaré en la caseta 329, de las 19:00 h. hasta las 21:30 h. firmando El Arca de Wislawa de Ediciones Torremozas.







Gracias!!!!!