martes, 25 de abril de 2017

Prima de riesgo.

Los cisnes de graffiti en los muros
con el brío de la hoja
por vigilancia.

La estimulación del
quehacer de las horas, del tiempo
con su informe de golondrinas,
de visillos lavados,
de señoras pompas de la vesícula
y otras herramientas del cuerpo.

La primavera
dentro del carro de Alcampo.
Las uvas secas.
El vino de especias.
La coloración sin amoniaco
de un paisaje de ciudad
previo a los rayos ultravioleta.

El olor del bronceado, a los labios rojos,
al mar.

A la panificadora de hogazas
de sueños.

Ruidos nocturnos.

Pueden seguir con sus lenguas serruchos
con los picos
con los pulgares
apuntando hacia el infierno.

Los membrillos de las delicias.
Las playas mojadas de luna.
Los ciclistas,
molinillos de viento
que siempre en constructiva
con la crítica
que grilla en los sótanos de los garajes.

¡Qué cri cri, cri, critiquen!

Botas de agua en los charcos danzando.

El vestido,
la luna,
el renacuajo,
todo cuadra en los cuentos
de niños sin bigotes,
gatos locos
de patas cortas.

Miau.

Romper el eco
en la noche.

Canje

Si existe la felicidad
para cada uno, por su lado,
habremos llegado a
un buen entendimiento.

Hallar
sin mirarse a las caras,
con la cruz a cuestas
cueste lo que cueste,
boca abajo,
en rampa,
con los ojos taladrados
por el poema.

Entrantes

Voy hacer un pincho
en una tarde de cocina.

El alambre atravesará la vianda,
cada palabra,
y luego sobre la paella
se dorará hasta pulir
los cantos.

Para ser digerida
con los dientes
arrancando cada pedazo del revés.

Trámites

Hay hechos que
no necesitan justificación
alguna, como decir
que al amor  le
duele la cabeza.

Tal vez son excusas de
gaviota,
de ángeles
dormidos en metros
hacia el extrarradio.

Qué al amor
la rueda le ha fallado
y en la curva número siete
ha fallecido.

jueves, 20 de abril de 2017

La madre de todas las latas.

I

Una lata vacía.

II

De una camioneta han lanzado una.

III

Una lata,
esa lata, lata,
aquella, lata es.

IV

Una lata vacía
como un pueblo sin ideología,
rodando por el asfalto.

V

Con el vacío del que no cree en nada
ni nadie, en ópera conjunta
con el ruido y el  retumbar del hueco.

VI

Una lata
como una nave espacial en la misión perdida.

Se detiene.
Se para en eclipse, aguardando el próximo
golpe.

Con los ojos del mundo en ella.


Huracán de rebelión

Nace la rosa sobre la madera.
Y la misa pone nombre.
A lo desconocido.
Sube un torrente
inevitable a mi lado
que empaña el juramento
de que llorar reblandece
entre una voz quebrada
de hiatos sin hernia
dando lugar al poeta
de coágulos
de mano alguacil
de pecho registro
de partida naranja
de yodo, presa y amoniaco.


Tras un telón verde.
Y otros despidos improcedentes
cerca del respirador de la cera.
Y la broma de abril
con un público de lavanda
para aminorar las marchas
con la música del humo.


Sufrir el poeta hermano.
Como rosas que brotan sobre el barniz
en un miércoles de devotos
al teorema de la amistad
que es anilla hasta en el infierno.


martes, 18 de abril de 2017

Vellotero.

I

La metamorfosis líada dentro del poro,
estira su tallo hollín para romper la piel.
Del camino minero hacia la luz de la raíz origen
no siendo árbol
ni flor.

Vello enquistado
buscando nacer
en la epidermis planeta
que lleva varias lunas
porque él no entiende de alegrías
y deja poblarse cuando la tristeza
se siente desnuda en su cara.

Del frío de la caricia
y la barba anárquica
acampando junto a una boca que se atrinchera
y unos ojos como dos gotas de pupila,
escribientes del bote conjuro de la tinta.

Él, llora, pelo.

II

Lleva tres días sin afeitar.

III

En la cocina, un pastel da paso
a la gula, y el hombre de aspecto gris
le recrimina su gusto por fotografíar el ágape,
y le aconseja poner la dulce instantánea
a la vera mortuoria de los versos de su blogspot.

IV

Todos los forínculos pilosos tuvieron un espasmo.

V


Ante la indirecta, levanté los toldos
y respondí, con la seguridad de un médico
que diagnostica sarna; no me disculpé ni me avergoncé, en este paraje reside un mundo, mi mundo, es una reserva indígena, la suciedad tapada, el llanto que se estancó dentro de una área de masa. Mi mundo y tú debes explorarlo con la inocencia de las hojas, de los insectos, de las suertes y las lianas despeinadas.

Convivir y acceder.

Un nylon que nace en poema.

Un maligno gen que necesita ser expulsado, una bestia sagrada que a través del poema rebuzna, ladra, escribe. Deja que supure, sino reventaría y crea que debe salir de algún modo, como un microondas con papel de plata. Y no, no le gustaría ver como la podedumbre me comería. Mi mundo, y todos sus desperdicios.





domingo, 16 de abril de 2017

http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=33&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiKlbDXwanTAhXJWxQKHZ5WA-84HhAWCC0wAg&url=http%3A%2F%2Fwww.mundiario.com%2Farticulo%2Fcultura%2Fpoesia-castellon-plana-vive-momento-verdadero-esplendor%2F20170410183351085400.html&usg=AFQjCNHPDllMldVQuH57K3Ji2mOmtC01Zw&sig2=iaqF-LT76gzKOv9rvgZ3vA&bvm=bv.152479541,d.d24

ELGA REÁTEGUI: Lluïsa Lladó:“El amor y la humanidad son los pilar...

ELGA REÁTEGUI: Lluïsa Lladó:“El amor y la humanidad son los pilar...: La fotografía de un sepelio removió todo su ser. La espectadora cumplía años ese día en medio de una profunda tristeza, y la escena ...

Sin título.

Reconozco que no es fácil
bregar con mi desbocada,
que los que somos bohemios
acusamos la actitud de la culpabilidad
de la teleserie con el ego que se instala en su caravana y nos hacemos el amor
ensimismados mirando
al espejo del techo.

Cuando camino un paso
cinco son los tuyos
y tanta divinidad encubierta
de llanta y acero diezmado
en el glotis tráquea
adolece.

Cariño voy en galgo
y aunque la tortuga se esconde
en mi vulgo raquídeo
las fobias laten más que nunca
y cada día es una guerra de col hervida
para salir a la calle.

Cada día y tú no de das cuenta.
Al entrar en el vagón
y noto un hierro obeso
que imprenta me atraviesa
con el sudor de la tila
hasta que la crisis es estafada
por el autocontrol.

Por eso corro hacia la muerte
y mi agenda es un desahucio
continuo de vida.

Quisiera paz de avellana
sin la necesidad del plancton
de nadar en el volar.

Gracias compañero
por aceptar los treces.
Por estirar el cubo del pozo.

Por mirar de lejos
la cercanía de mi locura.
Cuando la pesadilla me abre los ojos
y convives con mi ruido.
Gracias por esta adúltera relación
de cohabitar con el poema.

No es nada fácil
y por eso y por tantos grillos
te amo.




jueves, 13 de abril de 2017

La voluntad propia.

De la fragua de la guerra
la peor parte, arrastrar al cadáver
que agoniza, tras un camino vocal.

Con la equivocada creencia
de que respira, cuando es el eco
de los álamos, de la maldición en noches,
de la pretensión a montar ruedas
en las piedras. Un bulto que te abraza al cuello
con la ingratitud de matar al padre.

Pesa en exceso, el que de los bandos
sea yo la milicia que apuesta por la vida
bajo la lluvia de balas,
Con la sangre en los tinteros de la ropa
abriendo abanicos
con floral lunar.

Con la sórdida pieza
de abastecer la tapia
para comprobar en aritmética
que salvar a un muerto
acaba en decimales.
Y exepelios tras los otros,
mientras el olor aterrado
se mete dentro de ti en proyectil.

Antes devoraba una década
en cerciorar que la lucha
se desintegraba en polvo.

Ahora no debo permitir el lujo
de los bolsos de marca,
debo ser mordaz veneno
para asumir que quien se vuelve invisible
es por voluntad propia
aunque nos cueste la herida en el dedo,
aunque no fuera lo encuestado,
en el vacío de cubiteras.

domingo, 9 de abril de 2017

Cacahuetes

Nunca entiendo la escabrosa reverencia
de cerrar la puerta a mi paso,
cierras la puerta,
cierras la puerta,
cierras la puerta,
como en un salón de espejos en una feria de muertos;
te metes en la habitación y cierras la puerta,
comes en la cocina
o te recreas con una película
y cierras la puerta,
poniendo punto final a la presencia,
lapidas la fotografía,
la llenas de arena y cal,
con la puerta en losa constante
al aire circulatorio de mi voz
y tus huesos.

Cierras la puerta
y me quedo aislada en el vertedero de tu vida.

II

Cuando era niña, y mi padre masacraba
la casa de las muñecas

y veía desde un dedal
como se convertía en un tiburón
descuartizando a mi madre.

Cerraba la puerta.

No quería ver ni escuchar.
Tenía el miedo de una gota de orina.
Pensaba en la falsedad que había huido
de la carnicería.

Cerraba la puerta
y con los pulgares ahogaba
al sonido de mis orejas.

Cerraba la puerta.

III

Sumida en la mudez de una casa,
la puerta estaba cerrada, a través de los cristales
vi como dormías con el volumen de la radio en pértiga,
pero, yo sentía que me había convertido
en un paquete de galletas
en una expendedora de barrio.

Te he preguntado, por qué cierras la puerta.

y me has respondido nada
que hubiese sido mejor
que ninguna pregunta.

Ahora sola entre mis sábanas, tengo las puertas
abiertas de mi casa, a excepción de la de la calle,
no me gusta cruzar puentes entre agujeros.

No, tu puerta cerrada habla demasiado.
Y empiezo a estar cansada de abrir la yaga
de quién anhela a vivir
a espaldas del mundo.

sábado, 8 de abril de 2017

Dona sangre.

La velocidad de la sangre en una catedral humana,
y las camillas con trapos verdes
que pretenden al buen samaritano.

Roja ilegal, por canales de Venecia
mordiendo moras,
en la galaxia de un interior de plástico y fauces.

Ellos dan el oro de la vida,
la donación de órganos como joyas de peatones
que rodean al cordón ciclista de la enfermedad.

La transfusión espera,
y el descubrimiento
de la dulzura más poética.

Algunos estudiantes ya han dado su nota,
otros devoran un bocadillo asidos a latas con azúcar.

Una chica foránea bajo la túnica
y un suero lleno de barro
fabrica ceniceros para hospitales.


¿Quién se atreve a decir que somos distintos?

Cristal de metal.

Te he observado tras la vidriera,
con la excusa de una costumbre olvidada
que ha llegado a casa, y no deja quitarse los zapatos
ni alzar la voz en alegrías.

Estabas dormido con la nuca apuntado al norte,
mientras se iluminaba tu forma
desde la pantalla
como un color que deseaba ser conquistado.

Tres suspiros
con la reencarnación en el recuerdo,
de los pasos al dormitorio
entre las coníferas y los sapos de un vídeo de Kenny G.

Me lo contó el carmín de tu frente
y la nota roja, que pervive
en tu bolsillo derecho.

Fingiré que soy tonta
y me disfrazaré de rutina.


viernes, 7 de abril de 2017

Retrasar el encuentro.

Desnudo un cuerpo aguarda la madrugada
y viaja despacio con el momento
en que la cerradura se abre como aquel portón
del afluente que la lluvia
se permitió el lujo de lubrificar su tierra.

Le escucho entre el silencio de los pájaros,
mientras mis ojos fingen un sueño.

Mi otro yo, ha abierto la "tele"
y sin desprenderse de la ropa del trabajo, empieza a visionar
absurdos programas de productos
con propiedades mágicas.

El cuerpo se viste de pena.

Antes su llegada era un festejo,
los armarios giraban el rostro a los besos ruidosos
de la noche.

No se sabe muy bien, cuando ella fue el intercambio
de un canal en desuso
demasiado seco para ser luna.