jueves, 5 de enero de 2017

Ave IV

Me dijo que no era más que una rata,
pero, no entendía el apelativo
si tenía dos alas carbonizadas en lugar de paletillas.

Yo era un pájaro.

Un mamífero avícola terrestre.

Tal vez un murciélago
colgado del techo como una araña de 220 voltios.
Una hoja a punto de morir.

Ciega-topo-sorda, capataz de leer
el lenguaje del océano.

Demasiadas esdrújulas
para un roedor.

Era un bicho raro,
sin nombre.

Qué volaba en un gallinero
con los pies en la tierra.

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