domingo, 31 de julio de 2016

Sin título.

No entiende de etimologías
sólo de paraguas abiertos en días de lluvia, que la echaron como si fuese una epidemia maldita,
una leprosa de vendas con los brazos-encabestrillos a sus propios pulmones,
y como un saco de sal, la lanzaron a la deriva
a un bote, destino La vida veneciana.

Y mientras repudiada se alejaba de su firmamento
los ojos impasibles
no lloraron ni una lágrima,
ya se encargaría de ello, el páncreas
y las vísceras que bailan antiguos,
sortilegios de una esperanza que aniquila con pinchos.
Pobre erizo relegado
al idioma de ultratumba, a hablar a través de un grueso muro
sabiendo donde moran
nuestros restos, esta forma de poderle tocarle sin manos,
el correccional impuesto a la impiedad que procesó usted a su persona de Antígona reflejo.

He de decir en este ostracismo impuesto por usted
en esa corrompida magnificencia
siendo más que un fantasma que chirría sola con su cadena,
que le ruego que no se rinda. Que amarre el bisturí y zanje las páginas.
La soberbia del poeta
no deja de ser otro caso de desesperación mundana.

Llene cada hueco con la almendra
sagrada del tiempo
que en vida vale poco con el poema
y que cuando ya nos hayan descuartizado lo suficiente
y expongan nuestras deposiciones con bonitos rectánculos
de códigos de barra
cotizará la salvación eterna sobre nuestros cadáveres.

Ya sé que mi voz no es más que una mosca sobre el melón.
Pero por si las moscas, no prive al melón, a su harén,
al canibalismo de mis pupilas
que se vencen ante el poema
en esta isla de tullidos ardidos por el fuego.

No, no se rinda.

REMEDIO CONTRA LA IMPACIENCIA

sábado, 30 de julio de 2016

Malestar.

Puede el corazón amar al mar y la montaña.

Yo poca mesura tengo de las pasiones
fui criada con los silencios salvajes.
Con la hebilla marcada en la columna
haciendo nudos
aprendí a sonreír
con el pómulo del color del tintero.

Pisados cristales y después del maremoto
el tórax que seduce
como una planta venenosa.

Aprendí a llorar muda sin sollozo.
Y a no ocultar las marcas de las desavenencias
de la esquizofrenia.

Las secuelas que aparecen en las lunas de los aeropuertos,
y siento que la mecha va a ser corta,
porque una infancia de película de terror
parece un cuento con la guerra del exiliado,
tal vez aún duelen los golpes,
la mesita de noche que chocó
contra el cráneo,
las tiritonas
en un suelo como si fuese el despojo
de una carnicería de cascos
sin protección alguna
y mucha suerte, sobre todo eso,

mucha suerte,
por haber burlado a la funeraria
en un par de bares de alterne.

Cuello metido en horno con el gas haciendo burbujas,
y el miedo, este puto cerdo,
que no se va nunca al matadero.

Soy de las que sonríen a la porquería porque así pude salir del infierno.

Bailando con las hojas.
Escribiendo poemas mártires
que exaltan la caída
de todos aquellos que vieron el negro
como una bonita salida de emergencia
y las muñecas abiertas
en carcajada moribunda.



Notar la brisa de la lectura.

Cuántas veces apareces como un rinoceronte
en mi pensamiento
después de la cacería
hambriento de palabras
con tu pellejo de escudo,
y el lomo
henchido por las balas
de los mercenarios,
ahí levantando tu verso
como un recién nacido en sacrificio
eres hombre.

Los dardos tranquilizadores
no calman 
tu insatisfacción grandilocuente.


Poeta, no calles.
Habla.

Necesito que tu métrica
me acerque al viento
los últimos días de verano
de lo que fue amar a un dios.

Vivir dentro de un poema como una nave espacial.

Morar
en un pequeño estudio
amueblado a la vista
y al azul de la tubería.

Encorsetado
en un par de metros,
rectángulo, polígono
de la caricatura del corazón,
en el refugio maldito
de un poema.
Morar

jueves, 28 de julio de 2016

Deja que el verbo respire, y deja que la poesía penetre en tu narrativa, estimado.

El poeta, estimado, hace de las hortalizas
un buen mejunje
y él no puede en su estructura
hacer bases sólidas
porque lo más probable cuando usted la pise
será nube, niebla, aire de boca.
en yustaposición a la prosa, el pilar
que tantas cátedras de mar
sostienen..

En la masilla y el sudor
el poeta trabaja como Sisifo en una gasolinera,
cena hormigas
y se peina con una concha que lleva pequeños agujeros
capaces de ser pendientes, en mujeres 
de cola de pescado.

Es así, mi mundo cariño, en magia voy bregando
entre oleajes y nada es lo que parece.

Existen monstruos latiendo en noches de insomnio
y somos los seguidores de lo que para muchos se considera locura,
pero, de toda esta ficción
libre o presa de verso,
mi lengua hurgando,
mi mano asida,
mi ojo hilado al suyo,
es verdadera,
no sé, estimado,
decir estrella, manto, cobre o cordura,
no soy,  la prosa en donde el verbo,
la sintaxis, no van haciendo cabriolas
en un molde que combate las deformidades.

Somos entes irreales
fumando un cigarrillo.

Calma, ira, yodo, aleta, arrecife y sol.

Mi mundo in urbanizable.
Intenta amarlo y llegarás a mi corazón.


Náyades o sirenas- Waterhouse

miércoles, 27 de julio de 2016

El tormento que vivía en la rectitud de las cosas.

I

Todo a medida.
El vaso lleno de agua sin una triste onda.
La puerta no está entreabierta.
Y en el cerrojo la llave sigue su erección metálica.
Las manzanas nunca se pican.
Pero, tampoco los gusanos se convierten en mariposas.

A medida todo de las consecuencias.

II

En el congelador los alimentos jamás mueren.
Y mi corazón late
el salto justo para no abocar
al suicidio.
El café sabe a café.
Y nunca llueve en este comedor.

III

De la mano.
Sujeto con poleas
voy danzando de un lugar a otro.
El reloj no osa ni a excederse un minuto.
Y los trenes llevan
pasajeros felices.

El vaso de agua no derrama;
las gotas salpicadas
no osaron hablar el tiempo oportuno.


Un amor sedado todo
a medida 
de las consecuencias.



http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=133069

domingo, 24 de julio de 2016

A cal viva.

I

El mundo se desmorona.
El cáncer se disipa desde el centro,
pues, siempre las tierras alejadas
del mar peligrosas son
para acorralar en las bibliotecas, con los libros meteoros,
cuadros arrancados de su lecho
y estatuas de hípica sin cabeza.

II

Y con esta dalia clavada, se supone incorrecto,
la jactación de la felicidad
que sucede
como un tranvía con bombillas azules.

III

Cuando repostada estoy entre tus brazos
y escucho como el planeta se rompe,
y veo con mis propios ojos
la mancha en el océano
y noto que falta la respiración, angustia,
del sentir en mis propios pies
las dagas en los refugiados,
a la vera de la mentira institucional
de cunetas y tigres engendrados por dragones,
de polirreligiones,
de sofá y sillón con múltiples tapicerías,
si en ésto, mientras ríe la carcajada,  y los otros arrastran los cuerpos,
mutilan órganos y se avecina la estación de la primavera en Praga.

IV

Los otros y aquellos que sacan la bola de arroz de la boca,
venden placer en frascos
con la jeringuilla que eyacula en la arteria,
las madres paren a los padres, abandono, terrorismo selectivo,
y costa abarrotada de oleaje de esperma mientras.

V

Las ballenas asesinadas.
Los niños flores dentro de cucharas del diamante.

VI

Acaso esta felicidad, no es la mayor perversión poética.

¿Qué haces aquí, con las muñecas atadas?
Plañendo lo inevitable.

Sal al campo te grita el silencio.
Tú no naciste para no luchar.
Con la aceptación de que mi cofradía posee.

El estigma de los que vamos a morir cantando.

https://xgfksnr.files.wordpress.com/2009/12/textura-2-tapies-mirada-y-mano-2003.jpg
OBRA DE ANTONIO TAPIES: MIRADA Y MANO.

viernes, 22 de julio de 2016

Ducados negros para el Duque Blanco.

XXIV
Yo, que pierdo la vida cada noche
Y el horror de ser yo me decapita
Quiero aprender de lo que resucita
De este sagrado y mágico derroche
Salvar mi sangre de la sed del lobo
De uña y de colmillo ensangrentado
Por este mundo cansado y  malvado
Donde florece como una luna el diente

LEOPOLDO MARIA PANERO.


Entrar en el supermercado
con el intento de colmar con un paquete de gomilonas
esos arrecifes coralinos
que forman islas en mi pecho.

Hace frío, es el aliento de la cámaras frigoríficas
que se adhieren como una piel
dentro del hueso, alelada doy vueltas
al universo de un pasillo 
y por unos momentos Bowie musita
Space Oddity creando una alianza al hilo musical
que fomenta que los compradores de azúcar
seamos por un dedal
astronautas 
que gravitan absortos entre los jardines de las conservas,
las flores de galleta y el chocolate terráqueo, 
de la inexperiencia de rotar hasta caer 
con el juego de siempre,
ilusiones prefabricadas que nos dicen que nos aman
en el aparato digestivo, en esta glorieta
de Bon Área, David Bowie cantando hasta con la morfina
y los planetas que suceden en estaciones de servicio
en la cola para pago
que me recuerda de que todos vivimos en una caja de almendras dulces:
un poema más o menos, con gonorrea
y dientes de ajo como un sistema lunar que vive dentro de nosotros.

Hasta el cierre.

La soledad 
nunca fue una buena adquisición
nunca termina 
de tener hambre.

Llueve.

I

El olor de la lluvia..

No cabe en ningún poema.

II

Como piñas dentro de la hoguera
los truenos de Poniente,
dan apoyo logístico al temporal.

Y sabe lo que le explico
que de todo lo imposible
es, que el olor de la lluvia pertenezca al poema.

Podemos recitar
tantos trastos y recuerdos, imitar la caída
y las calles anegadas 
con la evidencia 
de recuperar el tacto de la madre,
los besos de los niños
en una formación libre de métrica.

Lloverá y el gris
será un gran parasol de una compañía americana
anunciando un refresco.

Pero, no olvide
que el dolor media
entre los versos con el conocimiento
de que existen formas de la vida raras
imposibles de reproducir.

III


El olor de la lluvia.

No cabe en ningún poema.


jueves, 21 de julio de 2016

Justicia de salas.

Cae la taza y se rompe en mil pedazos
por la voluntad de los que se apropian de la vida.

Yo, mujer universalmente
al interés.
Saco el brazo en alto con mi letra a puño 
y reivindico y aunque parezca una pantera dormida
alumbro ramificada en beneficio de la no opresión.

¿Acaso piensa que mis manos le pertenecen
y que sólo puedo observar la aurora que crece dentro de la garganta?

Tengo identidad  que me hace ser humano y no mercancía,
en este selva de postureo y deficiencia presupuestaria.

¿Cuántos cuello rotos en el parque?
¿Cuánta amapola saliendo de la herida en esta fustigación de siglos?
¿Cuánto cisne anidando en maniquís bajo tierra?
¿Cuánto poema orinado de sangre?

Dónde no hay una religión clara
a tanto abatimiento, dentro de morgues expuestas
las mujeres, la infancia, el oprimido que caen en esta guerra en cuentagotas
disfrazadas entre los tacones del acero
de primera plana al mutismo
de las madres expulsadas del paraíso, exilio etílico,
del control apestoso y 
los celos, la xenofobia del ido.

¿Hasta cuándo la indignidad
de que no seamos ente, y nos supuren
con cigarros la capacidad de ejercer el derecho
a resucitar a las muertas?

Una ley que condene el infierno de vivir con burkas mentales.
Somos libres.
Nacimos desnudas.
Y no tenemos dueño.
Por que somos estrellas
dando cabezazos ante la impotencia insurrecta
de los que miran hacia el otro lado.

Sí, en este país, una vida no vale  más que una declaración de renta.


http://cuentosdensueno.blogspot.com.es/2012/06/la-taza-rota.html

Imagen tomada de Internet..

miércoles, 20 de julio de 2016

Filosofía a muerte.

Culebra alga
dentro de la pila de un fregadero
atorada agua
con desatascador huracán
terminología de fraguas
en dedos
y piezas dentales
coge tu avión
bajo nube
y abanico
corre
corre
corre
que todos los corazones arden.

Saca de raíz este músculo
y trae a la costilla el hierro 
de la guerra
pesamiento
vomitando las rosas
y de sus púas la extracción de la gangrena
de cada una de sus palabras.

Eres soldado.
Y morirás amando.


philosophy ad mortem

http://www.daseinestudio.com.ar/filosofia/

La corneja de las plumas verdes.

En los árboles cantan los escorpiones
trinos de aceite
con acento ronco de madera.

Y en su melodía
de guillo, tina sube la araña con pulpos y tacto.

Es el mundo de la extrañeza
de vaciar cuencos, de reciclar bolsas,
de quitar el hipo
con un trago de agua
1
2
3
4
5
6
7
y respirar al cabo de siete segundos.

Parece que anuncian lluvia
y se visten de mechero los montes crematorios
para salir victoriosa
de todas
d
e
t
o
d
a
s
las habitaciones de mi pasado.

La daga.

I

La existencia de mar en corazón macro de embalse
aguardando el cadáver de ese viejo romance
que como el tren se marcha por las entrañas
y que en descomposición
va pudriendo las paredes del órgano impreciso.

Amor mío, dónde mora su palabra
en este vaho de silencios
naciendo por las rendijas  de baños sin ventanas.

Amor mío, la última conversación de teléfono
se repite en la mente como una lluvia de 
danza fuego de la falsa afirmación
de que nos alegrábamos de la fisura de nuestras.

Me visto con traje de amianto.
Me maquillo con sombra de trapecio
y a veces paso por su morada
con el alero de mi vista mirando al frente
y sabed... que me saludan las prendas que colgadas son banderas de firmeza
en la vida que sigue su curso río,
destripada en onda, calamidad alienigena de la esperanza,
camino, y su temblor me habla
y me dice adiós entre costuras de moribunda, amor mío.

II

La gula de tu cuerpo con la torpeza.
El estambre de la crucifixión.
El terremoto de cada una de las vivencias.
Tu ojo mirando, tu boca negando
acequias de muros
en esporas de muerte
que sangra cada letra
en un basurero nuclear
de arterias.

Recoge mi cuerpo cuando no respire
y recita los poemas que nunca vieron mis ojos
ni oyeron los estorninos que revoloteaban
en el cementerio de este poema de añorada.


Edvard Munch (1863-1944): "El día después"; óleo sobre lienzo, 1894-95.
Nasjonalgalleriet, Oslo.

jueves, 14 de julio de 2016

Llévame a ver la ballenas que nadan en tus ojos.

I
La afirmación de la imposibilidad
de contar las estrellas
en constatación.

II

Sumergida a ti los delfines nos miran a la cara
y cavilan los anómalos,
los danzarines de un mar de tela.

Me giro en coordenadas y la vela se agarra a la madera
en nao constructiva, haciendo que en la cicatriz
supures abisales verdes de praderas marinas.

Si en tu pecho he de hallar la perdición,
si en este desnudo, las cartas juegan un papel importante,
de ser caballo o sota según las calidades humanas
de la mutación de como dos microorganismos se aman.

Las copas bendicen nuestra unión, con el siete de espadas que en lluvia de acero
nos cose las manos, los pies, en un estigma de amantes sobre la geometría de los maldecidos.

Ratifica que tu océano vive, que las ballenas nos esperan
allí a lo lejos, cerca de galerías de bocas que devoran el pan
de los turistas con gafas de marca.

Que en esta arriesgada cuece cada órgano
tu nombre en olla, y se purgan en animales fluorescentes
de verbena o de la malta isleña crecida en hipocampos.

Que cuando tus brazos me rodean se forma un istmo
con pedrada de Mayo, con arroz de nívea,
con los jilgueros del jadeo, con la constatación de la imposibilidad
de contar las estrellas, porque cuando muere una nacen tres, mil, cien,
quién conoce el número exacto de nuestras vidas, de nuestros amores que como fanales de uvas explotan y se regeneran.

En acto físico perezco y hembra veo más allá
de esta península nacida
a través de tu sexo.

Y si nuestra baraja platica el barniz as de oros,
y si los bastos son las zarzas
donde se esconden
los animales de las almas en celo,
su sentir, mirando como caen los cometas
en una octavo piso a la galaxia.

Mi mandamiento.
El pecado confeso.
La redención de esta poeta de sietes
Foto del tranvía del  Serradal, Valencia.
¿No habitamos ya dentro de estómagos de cetáceos?
al ver las ballenas que nadan en tus ojos.

miércoles, 13 de julio de 2016

Despedida de la Regadera con el recital conjunto. Lladó versus Vayá.


Javier Vayá Albert y servidora fuimos los encargados junto a Fran Picón desde Zaragoza con la presentación de su poemario "Instantáneas entre penumbras" y con el remate de una apoteósica y participativa JAM, los artícifes de tras más de 5 años de actividades culturales en la Regadera de dar el cierre a un lugar emblemático del Cabanyal capitaneado por la poeta y gestora cultural Beatrice Borgia que hizo que por sus puertas hayan pasado diferentes voces y gente de todo alumbramiento.
 Un local vegetariano que no dispensaba Coca Cola y que tenía en sus muros arte hasta en el mismísimo inodoro.
 Javier Vayá, lo descubrí en un recital a dúo en  Ruzafa, y ambos admitimos que sin conocernos la química para trasmitir no fue la adecuada a como nos gusta entregar nuestra alma a la jauría. Por eso decidimos que si el destino poético nos daba una oportunidad, nuestra amistad ya se había consolidado, iba a ser a muerte con la misma intensidad que amamos la vida.
 Javier es un poeta con una aire físico a Aute, fumador y cinéfilo, le vaticino un futuro ya más que consolidado y brillante, con su realismo sucio, discípulo de Bukowski o Karmelo C. Iribarren, tocayo de tantos y colega desde niños de Nel Setanta Dos (poeta valencià) que rezuma sencillez y destripa el poema como nadie, sufre el verso y lo exorciza.
  Su carrera poética no tiene desperdicio; se patea todos los garitos y pare el poema bajo el manto de un sufrimiento que lo hace auténtico. Él no finge, cuando recita lo cortan en heridas. Un gran tío que me cae de pura madre, y que me rindo por su profesionalidad en cuanto a publicaciones y editoriales a su otra gran pasión como es el cine o la música. 
   Gracias Javier por ceder a compartir la palabra, a mis caprichos, en esa tarde de Junio, en una despedida pero que fue la deuda que quedó pendiente en aquel Septiembre del 2014, y que hermanados intentamos ofrecer lo mejor de nuestros poemas de raíz y esternón. 
Próximamente en Aleatorio (22/07) en Madrid y colaborador de La Gaya Ciencia.
Larga vida al Vaquero.

Poema de Javier Vayá Albert.
 TE ECHO DE MENOS



Te echo de menos

como se echa de comer a los cerdos.

Te echo de menos

como se echa a una jauría

de perros en pos del fugitivo.

Te echo de menos

como se echa por orden judicial
a la gente de sus casas.
Te echo de menos
como se echa el desecho vivo
al cubo para los perros y los cerdos
en el quirófano.
Te echo de menos
como a una oscuridad consentida.
Te echo de menos
como a una posibilidad esfumada
que reverbera en la memoria
de diez mil hombres muertos.
Míralos; transitan ahora 
a lomos de algo que dejó
hace tiempo de ser tiempo
ante el aglomerado de orfandad
adquirida por osmósis
de sus diez mil madres.
Te echo de menos
como la sangre petrificada
perdura entre los dedos.
Te echo de menos demasiado
para no ser una mujer desnuda.
Un amigo extraviado
entre el papeleo.
Un país por el que matarse
estúpidamente la vida.
Te echo de menos demasiado
para no ser ni tan siquiera
la inspiración y lucidez necesarias
para que este poema 
te invoque y defina.
Te echo de menos demasiado
para saber tan solo
que
antes
estabas.
Que antes estabas.













SIEMPRE POESÍA : Lluïsa Lladó

SIEMPRE POESÍA : Lluïsa Lladó: Los animales de almas en celo   Usted ha tomado las manos y en la lección de los amantes ha enseñado antes que la gula de la carne ...

martes, 12 de julio de 2016

La eléctrica.

Ratón de ala.

Deseas que crea que soy un ratón de ala
yegüando espíritu, en el asentamiento de una silla,
con la prerrogativa de no saber quién de los dos útiles
es más silla, cuatro edulcorado en la ubicación inversa
patas y déspota
del que aguarda sin medida
un destino que viaja a través de los cristales del metro.

Pero, aunque el tentáculo vira su cola, no soy ni por un momento
ratón de ala que huye del agua de su futuro, hace tiempo que el caminante
existe en cada tejido nervioso, vulva y estertores y se hace llamar mi tiempo,
entre la vena papiro, la miel de estaño, la hoz mechón de tijera,
no, en la indispuesta más rotunda de amaneceres tras la cortina de ducha,
con los faros de los coches en abismo, negra en sal de nada para el todo acuático,
ratón no sin simiente ni en su alcantarilla de nenúfares 
que emanan el escribir para un ser.
El aroma de los que quisieron sentarme y no pudieron.

-No, tú ya no me sientas en ninguna silla.

Ratón de alacrán.

Edward Gorey Illustration from “Leaves from a Mislaid Album” from Amphigorey Too


lunes, 11 de julio de 2016

Afroarescopia.

I

Cuidado temerosa, cuando las piernas adentra en la marisma
por la dificultad existente 
de distinguir entre las anguilas y los guijarros.

Ande usted con ojo, el cuarto o el quinto,
con el deslumbramiento del sustantivo, aro, mata, cinta, cuello,
en su pose de Lord con la voz
entintada de jibia, con el labio henchido por el cuervo y su lengua.

Cuidado mujer de Loto, que este tablero
tiene trampilla y algún que otro hoyo
debajo de la hojarasca. El fetichismo los une hiedras
a su sexo
bajo el cuarto de luna de la mirada poética.

En la penumbra de Julio, en la habilidad de la maniobra
lanzan las redes en telarañas 
y arropan el coseno los jazmines del embriagador polonio.

Como una llamada a su templo,
los trópicos viran y los automóviles carburan su gestación más metálica
y el cuerpo empieza la mutación 
de manos y cavidades opuestas haciendo relojes.

Muerte súbita.

Si fuera y no fuera
en la estadística del predecible y nefasto resultado
en re-cuentos de votos, devotos en orgía de pieles,
sabed usted y su sombra que si fuese y no fuese,
mi árbol ardería entre su leño
y sería la inmolación delante de la sucursal
del goce proclive, de las barras, de las porciones
en un gráfico de diario provincial
con el sudor haciendo mezcolanza
y los gemidos, puertas descolgadas
a la voz de las corrientes del desaire.

La movilidad geográfica de los números pares en sus manos de Tambaleasteis
contando la abstención,
y es que pasan los meses, las mesas, las lunas,
las visitas a la peluquería,
y late en el pecho un clavo ante el fotograma
en un intento de abdicación.

Pero hace calor y el kilogramo se añora, como la mosca
que pulula cerca de la profanación, en surtidor para el coche sediento antes del camino al Shoping Center,
en atmósfera del planeta rojo de tu inmensidad de cosmos
atrapando la estrella fugaz,
di que sí, a la quema de la lumbre
porque somos más que piromanía
que no apetece pacto
más descabellado que una sublevación ante el orden
del pecho, de la barriga de rodillas
frente al espejo
como tantas veces nos suicidamos,
una afirmación,
la última voluntad del reo.


La muerte súbita. Adicción de poema, apecible que te levanta la tapa de los sesos.



Robert Hubert. El gran incendio de Roma.



domingo, 10 de julio de 2016

Revolviendo.

I
en la playa los niños-viejos
juegan con la cometa marchita
en este casual cruce 
con la hamaca que resiste a pesar del óxido
niños viejos que fueron enlace
y ahora comparten los huecos de una furgoneta
con los naranjos con olor a insecticida
encadenamiento del pasado
que se resiste a abandonar el portaaviones
de viejos niños al amparo de diálogos
que como visillos ocultan el aire
de  niños viejos que ofrecen su cuerpo
para la gula sexual de la vacía, de la histerectomía del corazón,
de infancia en volumen de cuarentenas,
de manos pasas,
de hombros magullados.

II
si hubiese un número de teléfono
para llamar, y albergar alguna en cielo,
una posibilidad remota a control,
un coche teledirigido con mis pestañas
en la bodega, para rodar como un balón entre las piernas de lilas,
con microondas sin cable en los bajos de un contenedor,
o una sandwichera con sus fauces abiertas 
con restos de lástima y palabras de cenas en precariedad.

III

niños viejos con sus malabares,
haciendo piruetas con los alambres de la tecnología,
me duele, si yo supiera,
si hubiese un hilo,
podría revivir el infierno
con un simple "sí" de cerillas.

viernes, 8 de julio de 2016

Hi ha silenci a la casa, falta la teva rialla.


"Parle per tu, ara intente parlar
per tu només, excloent la possible
proclivitat a vanitats presumptes.

Jo sóc Ningú, i ningu m´anomena."

Vicent  Andrés Estellés.



La rialla berganta viu com un fil a vorera de la boca
somnis de llavi fets de carn i tendresa.

La teva rialla a la costa dels gots de fang de Portol
a prop de la curiositat de la terra, de les bimbolles de la mar,
de l´escuma de la ràbia del llop,
de l´aliment que per primera vegada
tasta la llengua i que poruga
s´amaga darrera la cova d´en Llull.

Torrentada mascle
núvol de la cara
dels ulls que son negres pedres de riu
home amb la teva rialla 
com un animal ferit amb máscara
nua fruita que convida a ésser mossegada del presoner abans d´alba
per calmar la fam de la forca.

Que sap l´arbre que la mira,  i el pa del pare
i el record que xerra a la nit
quan el melicotó
sense pell puja a la rama,
rialla amunt, rialla abaix
i mai tanta alegria em sap a tanta mort muda de espant
dins aquest silenci d´illa.

 Exiliats d´amants perduts.
La teva rialla lluny com un vaixell cap a França.
Siurells de Can Bernadí  (Mallorca)

miércoles, 6 de julio de 2016

Gargantillas.

I

Gárgolas en el precipicio
con sus embudos por boca
en calcárea melodía de lluvia.

II

Hablan unas con otras maniatadas al muro,
desbocadura con la resignación de la vista ciega
con el ingreso del latido.

Hablar, no es contraproducente
de los amores que llegaron con la primavera
y han colmado de lirios cada una de nuestras fosas.

Del futuro, y el coraje que le envío desde este pináculo 
de góticas glotis, de que el poema vivirá en usted siempre.

Las gárgolas que escuchan su risa
como la alondra de nubes 
que celosa guarda los sonidos con el viento.

Y el paso que en claustro 
desigual para vosotras, viejas águilas,
monstruosas verdades,
titánicas mentiras,
en vuestra jaula de historia
que guarda en plumas marmóreas los verbos
que nunca osamos.

III

Hablar, qué puede tener de malicioso,
escuchar la risa , su risa de abanicos.

No existe incongruencia para que después del perdón
el habla sea la voz de un niño después de la sílaba

Poema dentro de la hendidura,
cerca de brechas en altos edificios de caléndulas.

Antenas parabólicas, receptores de móviles,
sábanas de cuadros, árboles de plástico
junto a piscinas de pequeños mares en tripas de casas.

El secreto perdido dentro de la reflexión
que no habló en la hora.

Gárgolas dentro de nosotros,
llorando por nosotros,
gimiendo para los otros, en su esquina con la cabeza rota.



Gárgola de la Lonja de Valencia.