lunes, 27 de junio de 2016

La dificultad inconquistable de Afrodita.

Entre sus manos la bandera blanca de un libro de Sabato
y un gran esfuerzo a tolerar mi filia por el budismo.

Entre sus manos letras completas de apalabrados y trajes de buzo
colgados en la rama de una cumbre.

Entre sus manos el recuerdo se asemaja
al sol a tantas ilustres en cordel, en botón, en barcajada
de que cómo el escorpión  pica entre la costilla de Eva.

Entre las manos de amantes que separados han hallado hoguera,
de un hombre y una mujer
que pertenecen a polos opuestos,
ella notando las grietas del glaciar,
él en el sur tras las gafas 
analiza el pentagrama de los escrutinios.

Pero, sé, en verdad, en solsticio, en loto,
los vergeles sagrados de nuestras muecas, besos de trufa,
la excentricidad de 220 vatios,
amaneramiento del sino,
sé, que en cada vaivén,
lo que me explicaron y no entendía,
este sentir de leña,
la recuperación de la carne, el viaje de nuestros ojos cerrados
a nuestro límites.

Entiendo, el lenguaje de los delfines, el ruido de la nuez
contra la mesa, la avioneta azul invisible al cielo,
los meteoros que la piel recobra,
lo que un día tras otro quisieron darme en dogma
e ignorante lloraba de infelicidad.

Entre las manos estamos de las lenguas profanas,
y me gustan nuestras diferencias
porque nos enriquecen
en peces camas y otras minas decadentes.

Así mirando su cuerpo desnudo en esbozo de sonrisa
escribo este poema de Junio
para sus ojos.

Mientras sigue hablando de pactos de gobierno.

Yo le inicio de poema.





domingo, 26 de junio de 2016

La añoranza del árbol a su fruto.

¿De qué se trata?

De semillas resueltas, de envolturas malolientes en sequía estrofa.

¿De qué?
Vainas, bocas sin dientes,
cápsulas de abertura hostil
que han expulsado su grano.

Tú no sabías absolutamente nada,
del campo corporal en barbecho,
del sufrimiento y de tanta habichuela germinado infamia.

Me colgaron el letrero
y tú continuaste la flecha,
como un autómata sin ruedas.

Escenificando la versión porno de Blade Runner
porque yo, no era ella
y no sé tocar el piano.

No soy más que un robot y tú ahora te dedicas
al cultivo biológico de la palabra.
Perdida la simiente, con gajos estrábicos
nos miro y siempre las cáscaras, del centeno
bullen nuestra
mala
semilla,
la semilla del día blogspot.

Al fin y al cabo,
quién fue el desperdicio o la fertilidad,
entre tanto agonizo.

Y cada jornada es un cómputo menos
para la eternidad.

¿Quién perdió la tesitura?
¿Quién fue de los dos?

Porque yo no me escondo
detrás de la tercera persona
del plural.

Soy en el ojo la paja.



Mentalidad de filosofía aeronáutica.

Tal vez mi entusiasmo prolijo
asfixia a cualquier histeria de amor.

Tengo una brújula en la frente
con la idiotez de una madura normal
en medio de la fruta temprana.

Despedazo comienzo la irreverencia
con la curiosidad en un juego de páginas de Internet,
ofertas de tour operadores, escalas y destinos surrealistas.

Soy una Alicia en proceso de descomposición
que sigue su impulso,
ya sabes, tú eres,
la planificación, contraste con el no estudio de los pormenores,
improviso y rompo
el canon, bajo los impuestos, y marcho a
encontrarme en pérdidas de trozos.

Pájaro. 
Quo vadis, Domine?

Amor, yo siempre, como una discípula

muriendo a través de los viajes.



El recambio con gel verde.

I

Contó hasta cuatro de distintos colores.


II

El cuerpo desnudo con los ojos cerrados como piños,
mientras caía el agua
iba el estropajo enrojeciendo la epidermis.

Era un ritual, el modo más asequible a la limpieza
porque estaba sucia.

Hasta la herida y las mallas de sangre
con el limpiavajillas en ejercicio aséptico.

-No te muevas, estás sucia
debes mantener la higiene

del alma.

Luego la toalla
con manchas rubíes
igual que un poema barato
al dolor en los rasguños.

En este hueso,
de cárnica procesión en aseo,
la madre, les arrancaba las impurezas
con estropajos de colores.

-No te muevas, estás sucia.

III

Se ducha sin esponja
con las manos 
manchadas.


Historias de desaviones y otras desavenencias.

I

Volar vuelo, y demasiado
y en el vuelo, tomo por certeza
que moriré viajando.

II

En todos los vuelos hay una mujer que solloza,
que luce un anillo impoluto
y corona con una lágrima el eje.

Mal follada con el descaro por Barlovento.

A su vera, una señora de pendientes estrafalarios
asida a la bolsa para el vómito
igual que a un rosario papal.

Las turbulencias, inclementes,
dibujan en el cielo vocales
y en prensa la ensaimada
quema ya demasiada.

Cuando yo te quería
viajaba amarrada a tu corazón
bergante como si una nave
trotara de otra nave,
escribía poemas de amor en ruta
y las hazañas de mi cuerpo
egregio entre tus carnes.

Yo, era otra,
ahora demoro la definición
de los astros cuando friccionando
se chocan
y cambian
la órbita.

III

La recién casada plañe,
de nada sirve un Bulgari en su muñeca.
Me gustaría ser ella,
al menos, la insatisfecha late en sentimiento
y la incertidumbre nos mata.

Ojos por ventanillas.
Pasillo de moqueta sucia.
Azafatas preñadas de plomo.

Vuelvo a casa
con el convencimiento
volátil
de que moriré
viajando.









La locomotora humana

La maquinaria de los dientes
ejecuta en su melancolía
y vira
hacia los conductos estomacales
del metro
escuchando grillos de metal.

Las cigarras pasan veloces, altivas al todo,
y dentro del túnel transportan las semillas-direcciones
de humanos
en agenda
para ramificar.

Compuertas, la velocidad de ojos curiosos,
diver-gente
ur-gente
con
gente que entra y sale
de su ombligo.

Nadie habla,
y sin embargo la palanca-rueda
accionando la parada mecánica
del al-cantar-i-llado.

Órganos de nuestras máquinas,
somos órganos.


viernes, 24 de junio de 2016

Meditación

Tantas hierbas, como personas
cada una en su esencia de sanación o veneno, aquí postrada en cubierta
nueve horas en vela
para ser una migaja del cosmos
para exorcizar cada una de las vivencias
en este cetáceo de metal.

Podría pensar que soy una corsaria
el amante de Barbarroja
el poro del vello antes del esputo
en la mandíbula.

Necesitaba este sortilegio
notar el frío
de verdad, y no el procedente de la soledad
ahora que el día enciende hoguera naranja
y el mar está en calma de agua diazepam

Sé que piensa en mí, aunque su boca
no sea más que un vergel de espuma
de perro.

Sé que nombra en sueños.

Las sirenas son motas de sal
en esta despedida que no tuvo despedida,
de Mediterráneo en confrontación a los montes
de su voluminosidad.

En este hombre nuevo que cobija mis restos,
de girasol bordado sobre hombros,
de labio pérfido,
de maneras de acabar con el amor
en suicida
arrojando las letras al folio
con la ira, de no conocer ya nada.

El retorno.

Sentía la negrura en las mejillas
en una travesía de locos.

Apoyado mi cuerpo sobre proa
como una tallada abriendo camino
mientras los camioneros apuraban sus cigarros
y absortos contemplaban la inercia de los móviles.

Aventurada a la noche
sentí la negociación planetaria
en el ejercicio de purificarme
con una luna obesa
derramando ramio por su vientre.

Fue algo que sólo ocurre cada setenta años,
pero, jamás se olvida
porque lo que no ha existido
podrá recordarse, lo que nunca sucedió
tendrá su lugar apropiado,
perdido entre las neuronas.

Pero, aún falta para llegar a casa
y los delfines duermen,
en esta nave Balearia desafiando las fosas marinas,
este tic de motor, en una acústica
de gentío en la embarcada ensoñación ballena
como una muerta en su nao vikinga llevada por la corriente
entre
llamas.

De que tú,
de,
qué tú,
y
y
y
yo fuimos uno.

Ya fuera de los continentes,
en destino isla,

siempre, las olas.




Foto hecha por mí, en un muro del Molinar, Palma de Mallorca.

martes, 21 de junio de 2016

La salida del paraíso a mano izquierda.

En equinoccio de luna eres hombre de tierra
el dique que acontece en nivel
quinina de mi salvia
la tempestad contenida en bocas
que trazan nuestros huesos
en una sola calavera, de verso a lengua,
de ojo azul a marrón limo,
con mi cuerpo entero que os pertenece
del este vil mar enloquecido
destructor de naos, que creía que el amor
como el placer debía ser pirata.

Hombre de peso, de plomo base, de manos
de cucharas que recogen
la abertura espora y el cierre del eje.

Y me embiste tu piedra,
y me enciende en vela
con los galeones que están siendo con la demolición
para convertirse en nidos.

En pecho, en ánfora
te siento y te alejas,
te alejas y te preciso
dedal de mi dedo,
orificio de agua en hilo
de deshechos de muñecos de trapo,
de alcoba capaz de hacer
que pasen las horas
devorando la fruta,
rapaz de engarce a la suma inteligencia.

En sacrificio,
mis piernas se agarran a las tuyas,
y nuestros amaneceres con aroma a brea,
con la manzana de mis calles colocada en estrategia,
para que muerdas, para que muerdas.

Expulsados del paraíso.
"Mis tres gatas mirando el mar por primera vez"

45x30 cm (8 de junio de 2016)


Creación de Ricardo Ranz.

lunes, 20 de junio de 2016

Ahoguerra.

Despertar, volver a sentir la sangre en emoliente
quitar el hechizo purgando mi garganta con romero
y prender hierbas sin identificar
para usarlas como estropajo
arañando besos, huellas digitales, lava, fluido, semen, caricias.

Y sentirse una serpiente
que pare su propia piel,
para improvisar unos viejos zapatos
con los dedos de aguja de palmera,
con la tela de noche,
con el sutil encanto de la dureza.

Y levantarme,
como un reina victoriosa
sobre un mandril de cadáveres.

Gritar que la muerte
me acompaña en mi cruzada, y ser templaria
de un destino inmóvido, cruel saga,
de mi propio exterminio.
La muerte del poeta
con sus aladas cosas.

Y levantarme,
y sonreír mar,
y verter la espuma de una rabia.

Duelen las costillas,
y mi hígado
no cabe en una bota.

Así, con los cortes suturados, y un ojo perdido
en la riada.

Me levanto, sí, combatiente,
furiosa,
mágica.
asesina cruel despiadada de todo lo que ha deseado ser hiedra
en las paredes.

Me sumerjo del caldero,
de los ecos,
de la basura del vertido.

Claudica el corazón
y vamos a la guerra porque morir quiero por todos vosotros.

Juana de Arco de saldo, sin armas,
con los pies mullidos de tanta piedra
la resurrección de entre los muertos.

Vuelvo a respirar.
Vuelvo a ser libre.

http://65.media.tumblr.com/48b9e8b5c5628da680aebc45321f4c32/tumblr_mnkiwbIGrA1qfijmro1_1280.jpg


domingo, 19 de junio de 2016

Del árbol caído hacen leña, pero yo sólo quiero mis zapatos.

Esta carga que ladea en oscilación.

Cuando cae el árbol
el árbol cae talado
hacia el peso de las circunstancias
y las ardillas aterradas corren por el fuego
con las piñas en granadas-resinas.

Cae el árbol y asustada huyo con las ardillas.
Pasa el tren a lo lejos y los pies sangran.

"No llevo zapatos".

Los dejé cerca de tu lecho 
cuando la entrega de la esencia de verde.
La largura del tren aún se reconoce.

Allí cometida estrofa entre la nube, las alimañas
en duelo circense
cayendo el fin del mundo
sin los zapatos.

Cuando cae el árbol
y tú viajas dentro,
y rebota contra el piso de agujas
y el corazón salta
por el abordaje en esperanza.

Y las flores suicidas,
y las manos frías
y mis pies de herida 
porque cuando te entregué mi amor
te entregué donde moraba el destino,
lejos de ti, y de las hordas recónditas
que en estampida con insectos y sombra de ojos,
en botella,
en armiño forestal.

El tren no es más que un punto final.

El día que te entregué mi amor
te entregué
lo único que me honra, el mayor tesoro de un caminante,
mis zapatos

Cuando cae el árbol
y yo ya ni puedo respirar,
los nidos van en meteoros contra el pavimento
 las aves pierden sus plumas.

Aplastada bajo el abandono
un desnudo rojo con los sueños descalzos.

Y pensar que yo, que yo, ego nauseabundo,
hubiese cambiado de planes mi vida,
para ser tu raíz.

Rota madera, astilla de supuración más absoluta,
en un vagón de mercancías,
sin zapatos.
Bosque arrasado por las llamas tras un incendio forestal. | F. Prieto

jueves, 16 de junio de 2016

Berline Mauer

Viví el tiempo suficiente en áreas grises de cemento por casa
con la gran muralla ladina
que separaba la ciudad del embocadero
para morar en el caos circulatorio.

Luego vinieron las excavadoras
y desde la preposición observé el enderrocamiento.

Las personas eran felices compatriotas
que abrazaban a los primos lejanos
con las moscas que nunca
percibieron que el corazón y la cabeza
incomunicados estaban.

Era Berlín, una fiesta, digna de novela y polvorín 
del hermanamiento de provincias 
que reivindicaban calles
de país de piernas corriendo a través del puente.

1989, se abrió paso a lo que se edifica,
con mujeres en cinta de una autovía 
de siete carriles y un perro.

Entonces descubrí el amarillo,
el mazo contra la vergüenza
y pude expoliar lo que siempre se me había prohibido, 
con la caída del muro alemán
pudo el amor besarme en la boca;
mientras desnudos los órganos bailaban la victoria
de la inutilidad del hombre
con cerveza, y unas ostras sin perla.

Ya nada iba a ser igual.

Porque las personas vivimos 
con separaciones que una vez 
rotas, generan nuevas esperanzas.

Y los cigarros de contrabando saben mejor.

http://neetescuela.com/la-caida-del-muro-de-berlin/

El caballo de Turín

Tenga la seguridad
de que de los dos, soy la más despiadada,
y que si tuviera que sacrificar al caballo de Nietzsche,
no lo dudaría,
si después de la carrera en el velódromo
con la boca espumante y las patas quebradas
hubiese perdido la carrera.

El tiro certero de incierta benevolencia
con mi revólver poético,
calibre Times New Roman 12.

Entre los ojos,
frente,
y olvidar todas las promesas de nuestro amor.


martes, 14 de junio de 2016

El baño de otra.

En esa casa
obvio era
que habitó otra mujer,
ella coqueta con temas de peluquería 
y aplicaciones cutáneas
había dejado expuesto tras el oleaje de su partida.

Un océano de coleteros con bocas de pulpo,
cabello lacio negro anguila,
hormigas voladoras cerca del río
de pasador económico.
Elegant Enigmas: The Art of Edward Gorey

El jabón casero amorfo
junto a la esponja anular y el vello púbico, caracol
con manopla, varias toallas y un albornoz azul.

Yo no me peino nunca.
Y me lavo con mis propias manos.
Yo soy no soy ella.

Sobra la evidencia
de campar entre los muertos.


Suicidía.

Contra el tejado
ha caído mi almohada de plumas,
la aligeraba de polvo
y de palabras recitadas en sueños.

¡Maldición!

De plumilla su vientre
se ha arrojado contra el vacío
delante de mis narices.

La almohada quiere huir, pero, no tiene piernas.

Condena perpetua
Edward Gorey elephant and prostrate passenger
.

La clave de Titanio

Con las claves de titanio.

¿Cuántas noches apretadas en tus puños?

Igual que mariposas metálicas
sobre tu pecho.

¿Cuántas veces fueron estampadas?

Lanzadas contra el piso
pensando que era mi cráneo.

Igual que yo
al escribir tu nombre
en la piel para
que con el fuego se consuma.
Edward Gorey

Leonard Cohen - A Thousand Kisses Deep (Sub. Español)(Recitado)

lunes, 13 de junio de 2016

Declaración de amor a mi vicio.

I

Puede el ciprés orgulloso de la estrofa
hacia un sofá neciente
de que somos los desterrados,
los poetas del hambre muerta
con liturgias espantando demonios
delante de una copa, nuestra batalla, en cofradía
que vamos de liga en ligue.

Poeta aritmética, código de barras de discografía,
en voz alta para que oiga hasta el sordo
nuestros fracasos y revolcones 
de sábanas de Alcampo.

II

Soy poeta y no cotizo.
Soy poeta que conlleva compresa.
Soy poeta de las que lloran, gozan y mueren con poemas de otros poetas.

III


Soy poeta de escuela de muros, de letrinas en abecedario tecnológico
con los pechos en alto abrazando a las cajeras del súper,
poeta mesías que no existe, poeta muerto que vive
escuchando el último análisis del fonema
con la tripa pletórica de gas de cerveza de un tipo de interés variable.

IV

La poesía quebrada
en hilo de mota
suena dentro
pom, pom, pom pom
de cada sostén
en cada arruga de mariposa
de palma de pié, de grieta.

Plañe nuestros muertos,
y anuncia el sol en calles
demasiado calladas.

V

Poeta convertido en una propiedad inmobiliaria.

Cipreses, cipreses y muchos cipreses.

Con vistas a mar y aparcamiento gratuito.

Poeta el último.

Verdelirio.

Se cree normal, pero no lo es,
cuando la noche blande en el despertar nocturno
y siente que una molleja late dentro del pecho.

Embutida dentro del laberinto
con tapa, la tos que la acompaña desde hace un mes y medio,
y no poder dejar en el remolque
cada uno de los remedios
que dan tregua al campo pulmonar.

Pienso, en el muso, y en el dolor callado que tose,
en las mañanas de la avenida
esquivando carros gemelares,
en el olor agridulce del bazar
con la incomprensión preñada
en una tienda que vende flores marchitas
y fruta con la metástasis del tiempo.

Le quiero enterrar pero no puedo,
lo arrastro cadáver en contra de la voluntad,
aún sabiendo que respira, le oculto el rostro
con un sudario de organdí.
Lo meto en el fango, allí, en el lugar
que siempre ha deseado morir, lejos de la pira,
con las larvas en concierto de Wagner.

Le lanzo hojarascas,
ruego que se desvanezca pronto en sustento
de árbol, le acuchillo irremediablemente
en recuerdo de acceso comprimido
más corticoide, más ventana abierta,
e imploro que sea devorado por el ocaso
en este bosque de cabeza
cuanto más le apaleo mi carne pinta morado,
y usted de vida se retuerce
para matar el amor
la cal viva.

En mi propia fosa.


domingo, 12 de junio de 2016

Puzzle.

no pretendo ser el ala de la pareja en vuelo
soy marciana, mar en calma, usted bien lo sabe,
en la ecuación quirúrgica
de adentrar la extremidad.

ya no regresaré al agujero, confíe en mí,
en ese diapasón de pestañas y el gesto
que emplea en observar las cosas desde el puente.

cruzados en entretelas, en estuches, en la mano con el sexo,
usted, que predice la cama en zona catastrófica
y la pólvora que supone yacer conmigo,
en una ruleta rusa de tomar al viento y al agua
como compañeros de alcoba.

me hace sentir verano de playa, el estupor
de clamar lo que no conocía, de parajes de músculos,
de nudos de piernas, de nuestras caderas
como buches rebosantes de geranios.

la juventud tardía con el fleco
de este traje de pieles, porque usted no es mi amante,
es el compañero que con ternura me ha desposado del abismo.

con el rostro mojado y las manos llenas de tragedia
me deshago en homilía, en este ritual de animales de la misma especie,
sudo-rosa explicación de una pieza que ha encontrado
con las notas musicales de nuestros esófagos
la lujuria bien empleada
que de ley empieza por un beso.

eso era el desconocimiento de los aceites
de distinto árbol.

¿Y si de estas briznas nace el incendio?
¿Y si nos enamoramos?

Cometeremos treces.
 PortoobelloStreet






viernes, 10 de junio de 2016

Retiro voluntario para la mediación.

Emerger del agua
con la sal y el zumbido de la brisa
en corrientes que te recuerdan
tu cola de pez.

Reencontrarte 
con lo que un jueves será
la urna líquida, y liberar
el peso a las piernas
entre pedazos de plástico
y algas aguerridas
que buscan los algos.

Así te conocí.

Observaba desde el ventanal
con las manos abarrotadas de viandas
huyendo del aburrimiento de una fiesta,
de esas en que la gente no se conoce y habla de muertos.

Parecía que miraba al paisaje
pero lo que realmente hacía era disfrutar de una bacanal
entre mis dedos  con la crema de queso que ligaba con la saliva
en una ejercicio acróbata de mousse hacia mi boca.

Entonces, escuché una voz, que rompió mi ritual de evasión culinaria.

 -Mis pecados capitales son la gula y la pereza.  ¿Cuales son los tuyos?

De repente, me giré al escuchar la pregunta original de aquel desconocido, apenas pudiendo respirar del ágape, me quedé más cortada que una porción de pizza. Y le respondí:

-Mis pecados  capitales son evidentemente
la gula y 

l
a

i
r
a.

Y sonreí con huevas de lumpo entre mis dientes.

Imagen de Scarlett y Jackman de la película de Allen "Scoop"



Mundos paralelos.

El cielo observo
en la búsqueda de aquellos acordeones de aeronaves
y la piedra en su letanía
rasurada de musgo.

Y mis manos.
Y mis piernas.
Que tuvieron estrellas.
Que amanecieron bajo el peso de la galaxia.

Un cielo que ayer.
Un camino empedrado de esta hora.

Los mismos transeúntes,
los semáforos y hasta el  verde en los rótulos.

Pero, nada, nada.
Volverá a ser como antes.

Primer baño de mar.

En ejercicio inesperado 
tomé mi mochila verde y dos transportes 
con un caramelo de fresa 
en la boca.

Fui a entregarme al mar, él me invocaba,
en aquelarre de Junio,
con el sentir de su broca de rabia
para engullirme lejos de la orilla.

Las corrientes de témpano
y una paz que me colmaban en el oficio
de haber sido tierra por Acuario.

La escama brida entre mis piernas
despojando el bikini en las profundidades
para sentir la libertad del Mediterráneo
como iba bebiendo de mis grutas.

Porque fui hace antaño
una sirena que vendió sus cuerdas vocales
por un par de piernas.

miércoles, 8 de junio de 2016

Sin título o la migración de las mariposas barbillas.

Las cortinas no pueden volar del peso de las palabras ácaras
y en pequeños rincones
el tumulto textil
se antoja como monjes de un paisaje refletacto.

Recuerdo que al principio la urticaria
manifestada, del compromiso al miedo
de salir de una zona de.

Y entre paredes la trepanación en hierbas anómalas,
creciendo verdes
con la clorofila de las piscinas.

Cepa vidagrícola
en estímulo de canciones de muslos
en el verano que ha arrimado el amol
de una noche 
que fui a dormir abrigada de líquenes
y desperté del suero con manga corta y sandalias.

Hago muchas preguntas, la curiosidad es mi Valium número cinco,
y  te sorprendes porque soy incoherente
al preguntar la existencia de la relación.

Como si fuésemos la frase de una lápida 
mientras abrazo tu espalda de lunares 
con el giro postal traducido en un sonido de alteración orquesta
y la barbilla-mariposa atrapas 
mirando ala a los ojos 
contestas retórico

-Si usted es infiel, lo dirá, si es infiel, nos lo dirá.


Planetanada.

Los vasos en su atmósfera
con la rotación planetaria de la porcelana en la cocina.

Excomulgo el recuerdo vino que aglutina
con la masa de lo que se ha ido y no volverá
porque no era río.

Sin la existencia de cauces, observaré desde el faro la luz que proviene de ti, en esa guerra
de radio y cuchilla, donde tú y yo, nunca nos rendimos al ego poético,
que  nunca iba la génesis a parir
en una imagen de retrato paciaguado
de plasma y D.V.D. sanguidoliente.

Y araremos nuevas rutas, y nos alejaremos en el océano
como medusas que un día
se rozaron,
en un relámpago de luz
en demasiado odio,
en demasiado fingimiento.

Pero en la escuela doctrinal
que para mí fue un calvario.

Medusa de bolsa reciclada
que estigma a su paso lo que toca
y yo que era roca, me convertí en la transparencia del acetato
un ser, que tentáculo en onda,
encontró en la corriente submarina la emergencia.


martes, 7 de junio de 2016

El lino de la piel mayor en las constelaciones.

Se acerca esteparia la luna-loba con sus articulaciones 
construidas a la medida de 
lo infinito, con este delicioso rasguño 
que parece un  siete en la víscera.

Posar tu eco en mi oído, susurrar aleteo,
perecer en cada esquina de cama
mientras arrojo mi mar hacia el palmeral
búsqueda bermellón del labio henchido,
Fotografía  "Cindy Sherman"
tu torso campo de minas
y mis dedos que agujerean la silicona
para enraizar simiente.


En atrevimiento cósmico vamos comiendo de nuestras huellas
viejos dilemas de historias
que en ejercicio de exorcismo
van quedando secas 
en los ángulos de nuestros corazones.

Agua sequía, hombre acróbata de beso francés
y yo polilla abstracta rompiéndose
contra tu columna atravesada.

Eres mi bosque y en él, me pierdo,
extraviada cometa de niña
con los ojos con garras de gallo
y un muro de verdades
más que de lamentaciones.

Te siento, en mi poema, corriendo con el rugido de los pájaros,
con la sublime soga que supone
mesurar el tiempo que nuestros sexos se piensan,
en maniobra militar de las cosas que me dices,
bonitas o descaradas,
del ritmo que guarece en el colchón de lana,
en este Mayo que pasó a Junio.

Eres mi bosque, y yo el germen que mora en tu subsuelo,
brebaje del sur  con isla tupida 
vuelve a repetir mientras muerdes mi lóbulo.

La entrada al infierno 

de tu alma







Bienvenida Afrodita.

El mundo no existe, se trata de casas con puertas
con pasadizos a la vida 
de las ventanas que miran al cielo.

Entre la puerta y tu cuerpo desnudo
abre paso la tierra
a  una gota de lluvia suspendida entre la nube y el césped.

Abres la puerta, y tus ojos miran
a la gota de lluvia, que debe abandonar 
en el umbral las armas.

Dejar las letras que apretadas huyen
como lombrices entre los dedos,
y vestir con telas charoles
las redecillas sin peces,
entre la puerta y tu cuerpo desnudo, el sol.

sábado, 4 de junio de 2016

Las muñecas de papel.

Aquí
en la camilla  vestida con bata 
he padecido la irrigación contra el cáncer;
apendiendo que el valor es de uno mismo
con el articular de las  muñecas de cartón dentro de las enciclopedias 
que ilusas nadaban en agua,
que incautas pretendían menguar la hoguera.

Las muñecas de papel.

Aquí y ahora
en la comedida escenografía de las almas
me siento libre, con la suficiente fuerza de
Tramuntana y mis antepasados celtas que me protegen
a la infamia constante de que mis bragas no tenían elástico
si usted me enseñó a amar entre las rocas
y comprobó la injuria.

En esa provocación
de que era una enfermedad lo de mi enamoramiento
y que usted no daba leña
a una pobre madura que en su flacidez
vomitaba versos y representaba
la lástima, el patetismo de Tartufo.

Oh, Oh, Oh.

Quédese con el monólogo.
Y haga trapos de cocina con ellos,
que ahora veo mejor que nunca por el lente
del amor más comprometido,
el abuso y la venganza a la que fui sometida
por, por, por, porquería, porque le quería de verdad.


Alegaciones de veneno escrito sino era más que el provisto por su semen
en mi boca, en senos, en mi sexo.
Que me ponía el puñal entre las manos
señalando mi profesión de asesina
cuando en certeza usted se arrodillaba
frente a mi cuerpo desnudo
y me pedía más.

Papeles que se invirtieron con magnificiencia
y yo pudiendo acabar con su vida
preferí cortar la piel a pedazos de páginas
por usted antes que insanar la yaga.

Me arañaba toda
en delirio oculto.
Culto a un impostor
que acusa lo que uno es
y escogida represalia
descanse en paz.

Hemos muerto.





Gracias por renegar, reconocí el Parnaso.

I

Hubo el barbecho establecido
sin el conocimiento previo a tanta farsa.

Un tiempo de violín para mesurar
la caída de las cosas y si ellas al rebentar contra el suelo
eran dignas de ser salvadas o por el contrario encallaban
en la arena, mar de tierra, en la impaciente claridad de tomar las decisiones.

Esperé encima de un clavo, sin saber que vivía
en la zona inversa de su púa,
acabando en atravesada entomología
en un cuadro de luces.

II

Las argucias descubiertas por un libro,
porque el mecenazgo no existe y todo posee
el precio $$$$$$ del ludópata que vendió su coche por unas monedas con dientes.

¿Cómo un escribano iba a difamar la historia de la humanidad
con la excusa de que renegar, jurar en falso,
fuera por una cuestión ilustrada y no de economía?

El ego desde lejos parece una pantomima
y los cisnes pintados en los subterráneos
saludan con sus cuellos abiertos.

Qué feliz, y qué absurda pretender en el litigio de Salomé y su comparsa,
pujar sin dinero por la subasta de un orgasmo por un sueño.

Quede con el hijo pues,
masque el chicle,
escupa un tabaco de mi saliva,
que después del rastrojo
y el compost, sepa que un albaricoque nace de mi vientre absoluto, absoluta fe
de un amor que cura
el maninfesto de la visionaria de una tragicomedia.

Amistad con el cuervo.
Amistad con la traición.
Amistad con la víbora.

Despierte Casandra, el amor tiene cara de ángel
y usted no pertenece a este burdel orgishastío.

Le diré una cosa, entre tanta endogamia,
yo nunca pagué por un polvo ni me pagaron a una carta
como a un sello.





miércoles, 1 de junio de 2016

Los animales de almas en celo.






Los animales de almas en celo.

Usted ha tomado las manos y en la lección de los amantes
ha enseñado antes que la gula de la carne la caricia,
antes que la caricia la mirada,
antes de la mirada aprender,
aprender el beso que procede del rocío
y de los trozos que aún permanecen de nosotros mismos,
en sus estadios, con esta plenitud de campo de girasoles.

Pechos de membrillo al abasto
de su lengua de agosto, haciendo bucle con la barbilla
para el reposo de la nuca,
en el hueco vocal naciente sol de entre su brazo y su torso,
allí, como en un varadero, va mi cabeza exhausta
formando ala con su hombría.


Me conversa de novelas, y varias músicas,
en su dogma la sabiduría también pertenece al sexo.

Me ruega que le cuente poemas de desnudos y faustos,
mientras desgaja la ropa, y consigue en aula
desarmar el dolor que óxido permanece en la pupila.

Capa a capa, escéptico no cree en la espiritualidad, yo, en cambio idolatro la sanación del karma.
Pero, eso no impide que…

Los animales de almas en celo.

Haciendo corsé con los nudillos,
apuntillando el cenit hambrientas las bocas
y los pliegues de un hombre (prosa) y una mujer (poesía) que
con los ojos cerrados
ya han descubierto el camino de la escultura del cuerpo
con la semilla y la tierra
antes que el sexo, la palabra,
antes que la mirada, el beso


con los ojos cerrados.