viernes, 22 de julio de 2016

Llueve.

I

El olor de la lluvia..

No cabe en ningún poema.

II

Como piñas dentro de la hoguera
los truenos de Poniente,
dan apoyo logístico al temporal.

Y sabe lo que le explico
que de todo lo imposible
es, que el olor de la lluvia pertenezca al poema.

Podemos recitar
tantos trastos y recuerdos, imitar la caída
y las calles anegadas 
con la evidencia 
de recuperar el tacto de la madre,
los besos de los niños
en una formación libre de métrica.

Lloverá y el gris
será un gran parasol de una compañía americana
anunciando un refresco.

Pero, no olvide
que el dolor media
entre los versos con el conocimiento
de que existen formas de la vida raras
imposibles de reproducir.

III


El olor de la lluvia.

No cabe en ningún poema.


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