miércoles, 4 de mayo de 2016

Remedios caseros para el corazón.

Hice huecos a la tierra
para osario propio y encontré el aguamarina
cuando la piedra no era más que...
y los cuervos vivían dentro
de televisiones con caracola a cuestas.

En esta síntesis de...
esperando que la noche viniera vestida de novia
y cuando comparo, sí.

Entre uno y el otro.

Descabello de alopecia de sangrar por las cuatro cubiertas
de la embarcación de recreo
con el miedo de los farolillos en día de Poniente.

Quisiera sanar pronto de esta peste,
pero la cláusula afirmaba la cárcel incondicional.

Y podría querellar al dolor, al uso que se hizo fraudulento
de mi corazón con antenas de libélula.

¿Podrá perdonar quién no posee el prisma del arco iris?

Lo dudo, así que sigue escavando
hasta la raíz del árbol.

Y deja amarte por el racimo asimétrico
del hombre de la tez blanca
que no entiende
que en mi tórax
late una bolsa de agua,
de agua caliente para las penas
y el dolor de los huesos.

Y que fría no recuerda, ni su marca

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