viernes, 20 de mayo de 2016

La fuente sin agua.

Traspasó la casa por los omoplatos
con el ruido abriendo cerros de este cuerpo adormecido
por la anestesia de la luz.

Y creo, con franqueza, que con su llegada
la mandíbula ha amanecido.
con los dedos del poema
que la amputación mermará en álgebra
de pretender asir las cosas, los peces, las bruces;
con toda medición para saber cuánto pesa el alma
y si los recuerdos no son más que vidas paralelas.

Este ferrocarril que en catarsis se antoja
humano, húmedo,
de amor hecho a dosis de verde
y una pizca de sal de frutas.

Que envuelve.
Que despoja.
Que atrinchera.
Del bosquejo anudada con el lobo
del principio afín mamífero a nado,
y hiedran las paredes
de botones de lino con la obligación
de abrochar cada una de las desataduras del ayer.

Quisiera un consenso en el brío de la fuente,
pero, amores de salpicadura
lastiman y caen por diferentes lados
de lo que hoy parece
y hace un segundo fue
la panorámica de la velocidad.

                                                            Pintura de  Dennis Hopper.





No hay comentarios:

Publicar un comentario