domingo, 29 de mayo de 2016

Asma.

Tarde dominical de pasillos estrechos
con la respiración en pausa
programada arritmia del abuso de vasodilatadores
y
l
a
p
e
n
a.

Recuerdo con la pasividad de manos de lodo
los intangibles fotogramos de aquellas horas felices
dónde irán a recaudo de cajas
y luego, con un clavel, al silencio.

Añoro la terribilidad
los andenes de la casa
la voz recogida de la amistad-hermana
con frutas de Italia en el momento
de manteles con dicha, y vino espumoso
haciendo gala de la hospitalidad al náufrago.

Se hacen duras las tardes Moira,
cuando mis viejos fantasmas cosen latas a mi sombra
y voy haciendo ruido,
fatiga bronquial, por los marcos y las cerraduras
de lo que no me permiten dialograr
y por ello, aprieta tanto la tráquea.

Que hay días que la muerte. Amiga mía.
Parece hasta un buen plan de fin de semana.

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