sábado, 19 de marzo de 2016

Rayi.

En estas ruinas
una descubre que no escribe como antes,
antes de la nada 
de la res ida  por la hiedra.

¿Cómo voy a escribir igual?

Si de la dos fuentes
el agua siempre será distinta,
si la mano izquierda toma el útil
y las gotas al caer del cielo
pierden su identidad para ser la lluvia.

No soy yo, la que suscribo,
son ellos que con su fuerza de Perseidas
hacen centrífuga la energía
de una luz que dentro de una caja de zapatos
es como un sol para un ejército de hormigas.

He escrito, en pasión profana,
en cripta de cuerpo que salvajes se aprisionaron

igual que niños que andan con los pies descalzos, 
después de probar la carne
y perder la corona una lampara 
y su cola el televisor de 2314 pulgadas.

¿Se puede sentir igual cuando conoces otras tierras
y el virus de la gen-calidad te atrapa
en jerarquía homicida?

Le quise tanto, que ahora 
ya no me queda más que un borrón 
y una cuenta nueva.






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